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“Yin y Yan, psicología, taoismo y revolución” otro gran articulo de Joan Miquel Viadé

Yin y Yang son dos expresiones de una misma realidad

En algunos aspectos de nuestra vida el Yin y el Yang se manifiestan de manera obvia y clara. Somos seres esencialmente duales inmerso en un mundo cíclico con fases de luz y oscuridad, frío y calor, crecimiento y decrecimiento, vida y muerte, etc. Así que es relativamente sencillo observar al binomio del Yin y el Yang cuando pensamos en las fases de vigilia y sueño, de actividad y reposo, de compañía y soledad, de comunicación y silencio sin embargo ¿qué sucede con aquellos aspectos de nuestra vida en los que sistemáticamente nos empeñamos en descartar a uno de estos aspectos?

Nacemos como seres completos. El proceso de creación del universo no se equivoca así que al crear un nuevo ser, no lo crea inadaptado o carente de todos aquellos recursos que son necesarios para su desarrollo sino que, por el contrario, el universo concibe cada una de sus creaciones con una perfección total. Suponer lo contrario, esto es, suponer que fuésemos creados incompletos, sería creer en un universo (un tao, un principio energético, un primer motor inmóvil, un Dios, un/a llámale como quieras) perverso que nos arroja a la creación mientras observa, como si de pequeños insectos enganchados en miel se tratase, cuantos de nosotros –infradotados- lograremos despegarnos y sobreviviremos y cuantos no… Realmente, ¿Qué sentido tendría crear seres imperfectos, incompletos, inacabados?

Las mariposas no nacen no la mitad de sus alas, o las flores con la mitad de sus pétalos. No. La naturaleza crea a seres completos. Seres que en su interior ya integran desde su nacimiento todo aquello que será necesario para su desarrollo completo y su correcta relación y adaptación al medio en el que van a vivir. Siguiendo con este razonamiento ¿que sentido tiene creer que única y exclusivamente somos seres ordenados, trabajadores, “buenos”, adaptados, productivos, etc. e intentar centrar nuestra atención sólo en desarrollar y mostrar estos aspectos? Probablemente tenemos todas estas características “buenas” que acabo de describir pero, partiendo del hecho de que este principio universal crea seres completos y que en su manifestación concreta en este universo ha escogido la forma dual, también podemos deducir que a la vez somos: desordenados, ociosos, “malos”, inadaptados y holgazanes… Es curioso ¿verdad? Cuando empiezas a pensar desde un punto de vista global y aplicas el principio fundamental que ordena nuestro universo, el Yin y el Yang, las conclusiones a las que llegas parecen sorprendentes.

El mi último artículo hablaba de la locura, ese bien tan preciado para evolucionar pero a la vez tan demonizado por el sistema. En este artículo, mi reflexión va un poco más allá y me lleva a plantearme la siguiente pregunta ¿qué hemos hecho, dónde hemos escondido o dónde han ido a parar todas esas cualidades que como seres completos que somos tenemos pero que no se ajustan al estándar social, familiar, personal y político imperante?

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung dedico buena parte de su vida en describir ese lugar donde colocamos todas las partes de nuestra completud que no se ajustan al estándar establecido y que en consecuencia, vamos rechazando a lo largo de nuestra vida. A ese lugar le llamo la sombra 1 ,2, con lo que sin saberlo (es un decir, claro), creando la sombra, Jung introdujo en el seno de la psicología moderna, el concepto de dinámica y estructura universal que de común aceptamos en cualquier otro elemento –Yin y el Yang– y, si bien desde siempre todas las tradiciones culturales mal llamadas primitivas ya tenían perfectamente integrada esta estructura humana dual dentro de su acervo, no es sino con la construcción de las bases formales de la psicología analítica por parte de Jung que el Yin y el Yang quedó diáfamente reflejado a la vez que correctamente incorporado en la concepción (construcción) del modelo psicológico que explica al ser humano; a partir de Jung el hombre/la mujer, también se construye a partir de dos fuerzas en comunión, la cara vista (aquellas características que habitualmente mostramos al mundo) y la sombra (el espacio personal donde aparcamos todo aquello que no nos es útil frente al estándar familiar, cultural y educativo en nuestra diario quehacer).

Dos expresiones de una misma realidad única.

(Seguir leyendo el artículo aquí): http://www.joanmiquelviade.com/es/fengshui/yin-y-yang-psicologia-taoismo-y-revolucion/

Joan Miquel en el próximo congreso de Ciencia y Espíritu en Zaragoza:

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