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Cuando la gente de izquierdas tienen que juntarse con la derecha para protegerse de su gobierno de izquierdas

EL DISTRITO DE NOU BARRIS DE BARCELONA DICEN NO A UNA NUEVA MEZQUITA Y A MÁS MUSULMANES

Ada Colau prende la mecha del racismo frente a sus propios votantes que no quieren una mezquita

Una mujer que iba de la mano de una niña de 5 años es agedida por “los antifas”. La alcaldesa Colau ha dado la espalda a un barrio que le votó de manera abrumadora. La Fiscalía para delitos de odio acusa al patriotismo social de estar detrás de las concentraciones. Democracia Nacional, Plataforma por Cataluña PxC-Respeto, SOMATEMPS, Falange Española de las JONS y Generación Identitaria, únicos apoyos políticos que tienen los vecinos de la calle Japón

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Nou Barris es un distrito barcelonés de clase trabajadora que en las pasadas elecciones de 2.015 votó mayoritariamente a la candidatura podemita Ahora En Común. Literalmente,Ada Colau “arrasó” en los útimos comicios municpales en el distrito de Nou Barris que, en buena media, contribuyó a llevar hasta la alcaldía de la ciudad Condal a la que, hasta entonces, tan solo era una activista de la plataforma de Afectados por las Hipotecas.

Y ahora, desde la alcaldía, Ada Colau ha sido capaz de movilizar a todo el distrito de Nou Barris en su contra. Esta historia de amor y desamor con la alcaldesa de Barcelona tiene un origen y una causa: la mezquita de la calle Japón.

Los mismos vecinos que votaron de manera abrumadora a la alcaldesa Colau, llevan un año con todo tipo de movilizaciones para impedir la instalación de una mezquita en la calle Japón. Y es que no tiene nada que ver las ideas políticas de cada cual con el sentido común, con la necesidad de sentirse seguro en las calles de tu barrio, con el derecho a vivir sin aglomeraciones de personas que no se han adaptado a las costumbres  locales, que no muestran interés alguno por integrarse.Nou Barris es un barrio obrero donde la gente convivía de manera tranquila hasta hace un año; ahora el vencidario está en pie de guerra.

Desde marzo del 2.017, cada día los vecinos protagonizan una protesta;primero fueron caceroladas, esas caceloradas que permitía y alentaba Ada Colau cuando se realizaban contra España, pero que ahora le resultan molestas y, desde el Ayuntamiento que preside la alcaldesa, han decidido imponer multas a los  vecinos que  expresen de este modo su rechazo a la mezquita de marras.

Ada Colau prohibe las caceroladas si son en contra de la mezquita

Resulta curioso el doble rasero para sancionar ruidos ocasionados por el vecindario: si las caceloradas son de reivindicación independentista, su sonido melodioso no produce molestias que deban ser sancionadas; perosi el motivo de sacar las cazuelas a los balcones y hacerlas sonar es para manifestar el rechazo a la instalación de una mezquita, aquel sonido melódico y armonioso de la percusión independentista se vuelve en ruido insoportable y molesto que debe ser sancionado con cuantiosas multas municipales…

Los vecinos de Nou Barris lo tienen muy claro: ellos ni son racistas ni tienen ningún problema con el color de la piel del vecindario ni con las creencias políticas o religiosas de cada cual. Pero rechazan la inseguridad ciudadana, no quieren aglomeraciones de musulmunaes vestidos como lo hacen en sus países y que miran de manera provocadora a quienes se cruzan en su camino: ¿ustedes querrían una mezquita al lado de sus casas?

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Pero esta pseudoizquierda tan progresista y tan democrática sólo es asamblearia cuando el resultado es el deseado: ahora, la alcaldesa Colau y su corte podemita ya no es democrática, ya no cede la palabra a los vecinos, ya no proclama que sean los ciudadanos quienes voten los problemas que directamente les afectan.Ada Colau contraataca insultando a quienes le han dado el voto, llamándoles racistas y pretiendo dar lecciones de convivencia ciudadana. Así las cosas, lo que comenzó siendo una protesta por los ruidos y aglomeraciones que podrían derivarse de una mezquita en el peor de los emplazamientos posibles, se ha ido transformando en una protesta contra el Ayuntamiento de Barcelona y en una vecindad que ha perdido el miedo a la incorrección política y se muestra, sin ningún tipo de complejos, contraria a la inmigración no adaptada en Nou Barris; es decir, y hablando en román paladino, los vecinos de Nou Barris no quieren la mezquita y no quieren a los mususlmanes en sus calles.

Pero ayer  Ada Colau traspasó la frontera de lo permisible a la primera figura institucional de Barcelona. Colau y su corte podemita ha pasado de las descalificaciones hacia los vecinos, de las multas por sus protestas ruidosas y de chantajes para revertir la posición mayoritaria del vecindario, a encender la mecha del racismo y de la violencia en Nou Barris.

Una mujer que llevaba de la mano a una niña de 5 años es agredida por “los antifas

Con la más absoluta irresponsabilidad, la alcaldesa, uniéndose con los socialistas del PSC y con los antisistema de la CUP, se adherían ayer en una concentración convocada por la asociación Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR), una de las muchas marcas bajo las que se esconde el movimiento radical de extrema izquierda “los antifas, profesionales del terrorismo callejero y de la guerrrilla urbana que aprovechan cualquier ocasión para entrar en escena con su particularkalebrroka.

Empleando sus métodos habituales de revuelta ciudadana, “los antifas“, acompañados de los partidos institucionales, se enfrentaron con los propios vecinos e incluso una mujer que grababa con su teléfono los hechos y que llevaba de la mano a una niña de cinco años, fue agredida impunemente sin que ninguna de las mujeres manifestantes se solidarizaran con la agredida ni reprochara a sus correligionarios esta violenta e injustificable agresión.

Partidos y organizaciones patriotas el único apoyo con el que cuentan los vecinos

Constatamos que sólo partidos y organizaciones del ámbito del patriotismo social están al lado de los vecinos en sus reivindicaciones.

Desde el Ayuntamiento afirman que la extrema derecha se está aprovechando y que manipula a los vecinos del barrio.

La Tribuna de Cartagena ha querido conocer de primera mano la versión de los vecinos.

Hablamos con Oriol, un diseñador gráfico de 37 años que vive en la misma calle Japón con su mujer y sus dos hijas: “yo voté a Ada Colau porque siempre he sido un tío de izquierdas. Pero ahora han demostrado lo que son ¿Tengo yo pinta de ser racista? ¿Crees tú que me meto en este fregado por racismo o por política?”

Le preguntamos por la presencia de estas organizaciones políticas del socialpatriotismo en todas sus manifestaciones:”Aquí nadie manipula a nadie, yo ya soy mayorcito para saber qué tengo que hacer; además, fuimos nosotros, los propios vecinos los que contactamos con esta gente porque nadie nos apoyaba. Y están aquí todos los días defendiendo nuestro derecho a no querer la mezquita en la calle Japón“.

Democracia Nacional, Plataforma por Cataluña PxC-Respeto, SOMATEMPS, Falange Española de las JONS y Generación Identitaria son los únicos apoyos políticos que tienen los vecinos de la calle Japón. Y lejos de molestarles parecen encontrarse muy a gusto con ellos.

Montse es podóloga y también vive en el Barrio; está divorciada y vive con Dolors, su hija de 13 años. Montse nos dice. “lo ocurrido ayer es la consecuencia de la acción continuada del ayuntamiento, de Ada Colau, de la CUP y de asociaciones subvencionadas como la asociación de vecinos pro-Colau, que lo único que hacen es echar leña al fuego atacándonos a los vecinos, tratándonos de racistas, y organizando eventos que sólo atraen a los antisistema en busca de violencia callejera“.

Fuente: http://latribunadecartagena.com/not/4950/ada-colau-prende-la-mecha-del-racismo-frente-a-sus-propios-votantes-que-no-quieren-una-mezquita/

2 comentarios

  1. Danny

    Que racistas sois… seguro que si pusieran otra iglesia cristianamente más.. nadie se quejaría

    Me gusta

    marzo 19, 2018 en 5:11 pm

  2. Alejandro Lerroux

    Quin fàstic que foteu matrix holografica.
    Avui em dono de baixa d’aquesta merda que seguia, que enganyat em tenieu.
    Tinc una mesquista al costat de casa, a Torredembarra, i mai he tingut cap problema de cap tipus.
    Sabeu quin és el problema, que els més racistes són aquests personatges que han vingut a viure a Catalunya des de les Espanyes i mai han mogut un dit per integrar-se a la nostra societat. Realment és penòs. Només cal veure els resultats a Nou Barris de Ciutadans.
    Cada dia em foteu més pena, i lo fotut és que us penseu que sou progressistes i guais, i teniu els cullons de dir-nos supremacistes, racistes i no sé quines merdes.

    VERGONYA

    Me gusta

    marzo 20, 2018 en 3:19 am

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