En una o dos generaciones viviremos 140 años: Inmortalidad y transhumanismo a debate

En una o dos generaciones viviremos 140 años: Inmortalidad y transhumanismo a debate.

Debate radiofónico en La Puerta de la Pirámide de Madrid sobre los últimos avances sobre longevidad. En menos de 10 años ya podremos vivir 30 años más, y todo esto conlleva un cambio radical en nuestras vidas que, como siempre, vendrá deprisa.

Interesante debate de más de tres horas con Miguel Ferrero, Juan Gabriel Botella, Jorge Arijon y Miguel Celades entre otros, en el programa HOMENAJE E. PUNSET &ESPECIAL MIGUEL CELADES.

El azúcar es la droga más peligrosa de la historia

El azúcar es la droga más peligrosa de la historia

El azúcar es una droga, al igual que el alcohol y el tabaco, por eso debe de ser controlada y etiquetada, insiste el responsable de Salud de Ámsterdam, Paul van der Velpen.

"El azúcar es la droga más peligrosa de la historia"

“Al igual que el alcohol y el tabaco, realmente el azúcar es una droga. Aquí se necesita un papel importante por parte del gobierno. El uso del azúcar debe ser desalentado y los usuarios deben ser conscientes de los peligros”, dice el artículo de Paul van der Velpen, publicado en el sitio web oficial del área de Salud Pública de Ámsterdam.

“Esto puede parecer exagerado y descabellado, pero el azúcar es la droga más peligrosa de todos los tiempos y puede ser adquirida fácilmente en todas partes”, indica el experto.

En realidad, el azúcar es una forma de adicción

Cita una investigación, alegando que el azúcar, a diferencia de la grasa y otros alimentos, interfiere con el apetito del cuerpo creando un insaciable deseo de seguir comiendo, un efecto que la industria alimentaria utiliza para aumentar el consumo de sus productos. “El azúcar altera este mecanismo. Quien utiliza azúcar quiere más y más, incluso cuando ya no tienen hambre. Por ejemplo, se puede ofrecer huevos a alguien y esta persona va a dejar de comer en un momento. Pero tras recibir las galletas va a seguir comiendo a pesar de los dolores de estómago”, argumentó Van der Velpen.

“En realidad, el azúcar es una forma de adicción. Es tan difícil deshacerse de la tentación de comer alimentos dulces como el dejar de consumir tabaco. De esta manera las dietas solo funcionan temporalmente. La terapia de adicción es mejor en este caso”, aseguró el funcionario.

Van der Velpen quiere ver impuestos sobre el azúcar y límites legales establecidos para la cantidad que se añade a los alimentos procesados. También hay que poner advertencias de peligro, al estilo de los cigarrillos, en los dulces y los refrescos para que informen a los consumidores que “el azúcar es adictivo y perjudicial para la salud”.

“Las escuelas no deben vender dulces y refrescos. Los productores de bebidas deportivas que están llenas de azúcar deben ser demandados por publicidad engañosa”, propone el experto holandés.

El azúcar, al igual que las drogas, fue creada artificialmente por los humanos. Sus efectos en el organismo de los mamíferos todavía se desconocen, pero en las últimas décadas han aparecido estudios que vinculan el consumo de azúcar con el aumento brusco de la diabetes y el cáncer, así como con las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso y digestivo. Es más, provoca desórdenes en la función de las células, aumenta el nivel de las plaquetas y provoca el síndrome de déficit de atención con hiperactividad entre los niños.

El diagnóstico de esquizofrenia, en el 90% de los casos, es una sentencia de muerte en vida

Javier Álvarez: «El diagnóstico de esquizofrenia, en el 90% de los casos, es una sentencia de muerte en vida»

Publicado por  y 
Fotografía: David Airob

Tras casi cuarenta años ejerciendo como psiquiatra, el doctor Javier Álvarez (Ponferrada, 1950) ha optado por un plan de jubilación bastante poco convencional. De ser jefe de servicio del Hospital de León se ha pasado al activismo por el cambio psiquiátrico. Su asociación, Nueva Psiquiatría, es el producto de su larga experiencia profesional unida a una fuerte inquietud humanista y una mentalidad crítica con el rumbo que ha tomado la atención a la salud mental.

Nos encontramos en Barcelona con un hombre amable de apariencia calmada, incluso algo ascética, de mirada intensa. Imagen que deja paso a una fuente inagotable de pasión por el saber, curiosidad investigadora y sabiduría en cuanto empieza a contestar a nuestras preguntas. La misma fuerza que le permite llevar adelante un proyecto de esta envergadura.

Además de psiquiatra eres doctor en Filología Hispánica. Escribiste una tesis sobre la relación entre la mística y la depresión.

Es algo que ocurrió de forma casual. Por razones que no vienen al caso, durante los años noventa estuve muy ligado a las Carmelitas Descalzas de León. Esto me permitió conocer la obra en prosa de San Juan de la Cruz. Todo el mundo conoce sus poesías, pero casi nadie sabe que tiene esas mismas obras en prosa. Muy engorrosa, obsesiva y difícil de leer, pero muy interesante desde el punto de vista místico. Leyendo el libro segundo de Noche oscura, me di cuenta de que describía perfectamente la depresión melancólica tal como la definen los psicopatólogos. Con todos los síntomas, unos datos muy precisos; quien describe eso, o lo ha vivido, o se lo han contado de primera mano. La inhibición melancólica, el sufrimiento, la parálisis del pensamiento, las ideas delirantes de ruina, estaba todo. Además, con interpolaciones de alivio, los «toques gozosos que me envía Dios» en los que siente todo lo contrario. Es decir, también describe la psicosis maníaco-depresiva o trastorno bipolar. Es la primera persona que usa la palabra interpolar, quinientos años antes del DSM-III.

Me llamó mucho la atención, así que quise hacer una tesis sobre ello. Se lo propuse al catedrático de Literatura Española de la Universidad de León, le pareció muy atractivo y me la dirigió. Hacerla me obligó a revisar la mística cristiana —también la musulmana y la oriental— y descubrí que había una tradición muy larga del estudio de lo que se conoce como la noche, el desierto, el descenso a los infiernos, la purificación, el ser destruido para nacer a una nueva vida… esas vivencias depresivas existen a lo largo de toda la mística. Vi que, además de elementos depresivos y maníacos, la mayoría de los místicos experimentaban otras vivencias extraordinarias como dones de Dios. Describen una serie de elementos que forman parte de la psicopatología en psiquiatría: las alucinaciones, las ideas delirantes, las revelaciones que San Agustín llama visiones intelectuales puras. De repente, tienes un conocimiento nuevo que se te impone y que crees con absoluta verdad, que es el sinónimo de idea delirante primaria en Jasper.

¿Te ha influido esta inquietud humanista en tu práctica profesional? ¿De alguna manera has podido aprovechar todo ese bagaje?

Influye porque, al descubrir todo aquello, decidí extenderlo fuera de los místicos a artistas, creadores, literatos… y encontré las mismas vivencias en gente tan dispar como Marcel ProustDostoyevski. Las obras de Dostoyevski están cargadas de vivencias psicopatológicas. Él era epiléptico y durante las crisis parciales, en el aura que precedía a las crisis generalizadas, tenía esas vivencias del «minuto sublime», de gozo inefable, de depresión y melancolía. También en pintores como Van Gogh, con esos retorcimientos que hace en todas las figuras, esa distorsión que debía percibir. Que yo mismo he percibido en alguna ocasión haciendo mucho deporte o activando demasiado el cerebro: llega un momento en que la luminosidad cambia y entonces percibes las formas diferentes.

Este hallazgo me ha llevado a elaborar el concepto de hiperia, porque si todas esas vivencias han sido fuente para muchas personas de una creatividad inmensa, no las han concebido como patológicas sino integrado como normales en su vida, entonces quizá deberíamos plantearnos las cosas de otra manera. A partir de ahí he procurado, cuando mis pacientes vienen con esas vivencias, formular los casos desde otra perspectiva y no desde la psicopatología que dice que, si tal síntoma aparece, eso es un fenómeno patológico. Si todas las mañanas oigo a la Virgen María que me habla, me ayuda y me tranquiliza y me da normas de vida para afrontar el día… ¿por qué eso va a ser patológico? Sin embargo, en psicopatología el fenómeno alucinatorio está descrito como está: una percepción real que proviene del exterior sin estímulo que la provoque. Ya, pero esto se mete en la psicopatología, ¿por qué?

Hablaríamos de que, si se escuchan voces, no preocuparse tanto por suprimirlas, sino por comprender el motivo de que suceda.

Hildegarda de Bingen, una de las místicas que leí, oía voces y tenía visiones a los cinco años, sobre todo alucinaciones auditivas. Como era hija de nobles, a los nueve años la metieron en un convento, según la costumbre de la época. Allí su maestra Jutta le decía: «De eso que oyes no tienes que hablar con tus compañeras, porque si no te van a etiquetar de chiflada». Tuvo toda la vida estas alucinaciones que no le supusieron ningún problema, al contrario, las interpretaba como audiciones divinas. Que le ayudaron a crear sus obras de música, una forma de gregoriano bastante monótono. Pero, bueno, ha sido una mujer creadora en cuanto a literatura y obra musical. ¿Por qué eso va a ser patológico?

Se puede decir que ese sería el origen de Nueva Psiquiatría. A partir del descubrimiento de San Juan de la Cruz, empiezo a concebir la psiquiatría de otra manera. Por supuesto, para la mayoría de una manera muy heterodoxa, pero que a mí me convence y que a las personas que tienen estas experiencias y que son etiquetadas de algo también les convence.

Pues te lo íbamos a preguntar, de dónde había surgido esta idea de Nueva Psiquiatría.

El origen primero surge de esa tesis. Después, al darme cuenta de que además de la depresión aparecían otras manifestaciones psíquicas, seguí profundizando y llegué a la conclusión de que la única entidad clínica que permite explicar esos fenómenos integrando todas estas experiencias de esos creadores —sean literatos, artistas o científicos— serían las crisis epilépticas parciales simples en las que no hay alteración cuantitativa de la conciencia. Lo que antes se llamaban ausencias: una crisis epiléptica parcial que precede a la generalización. Es una vivencia psíquica en la que el sujeto tiene una experiencia extraordinaria. Pocos segundos después se produce un ataque convulsivo generalizado. Hoy se sabe que esas crisis parciales pueden aparecer sin que haya generalización posterior. Una parte del cerebro se enciende hipersincrónicamente y da lugar a una vivencia: una alucinación, una idea delirante, una despersonalización, un ataque de pánico, un déjà vu… Esto significa que un grupo de neuronas —doscientas mil, o diez millones—, inusualmente y sin que se sepa muy bien por qué, se organizan para activarse a la vez en determinada zona del cerebro: si es en el área temporal será una vivencia afectiva, en la occipital será una visual, si es en la zona temporal posterior se llamará auditiva… Entonces no me quedó más remedio que hacer una segunda tesis doctoral sobre mística y epilepsia, que la hice en Medicina y ahí planteé la hipótesis de la hiperia.

Esto le puede pasar a cualquiera.

Sí, hay vivencias hipéricas que están descritas como epilépticas y que las tenemos todos. El déjà vu hay muy pocas personas que no lo hayan experimentado alguna vez. Si te lo están registrando en ese momento con el electroencefalógrafo, produce una punta, y el epileptólogo te dice «crisis parcial simple». Y, como esas, otras muchas. No voy a entrar en las epilepsias reflejas, pero la epilepsia musicógena significa que con un estímulo musical se te despiertan vivencias afectivas que no sabes de dónde vienen y que te inundan: una alegría, a veces mezclada con tristeza que te hace llorar sin saber por qué… esas son experiencias que hemos tenido todos oyendo música. Por tanto, me pregunto qué sentido tiene seguir llamándole a esto epilepsia como algo patológico, por qué no hipersincronía hipérica y asumirlo como un funcionamiento normal del cerebro. Porque todos tenemos esa capacidad, unos más desarrollada que otros. De aquí surge la hipótesis de la hiperia, que por supuesto concibe todas esas experiencias como normales.

Esta visión que desarrollas contrasta con la práctica psiquiátrica que te debiste encontrar. ¿Cómo era cuando tú empezaste? ¿Cómo ha evolucionado con los años?

Cuando yo empecé era mejor que después. Yo hice la especialidad del 73 al 76, cuando me dieron el título de especialista. Aquella psiquiatría era más holística que la actual. A pesar de que yo me formé con un catedrático de Psiquiatría que era de corte básicamente biologicista, que tenía un enfoque de psiquiatría clásica. Un hombre que había estado varios años en Alemania estudiando psicopatología de autores alemanes y franceses. El concepto entonces era que la enfermedad mental tenía base orgánica, pero se contemplaban al mismo tiempo los factores ambientales y sociales que pueden influir en que esa premisa orgánica se ponga en marcha o no. Pero la psiquiatría que aparece a partir del año 80, y que fueron los que me llegaban a mí al servicio en que trabajaba en León… la verdad es que me he quedado alucinado con lo que ha ocurrido con la psiquiatría.

¿Qué es lo que más te sorprende?

Que la psiquiatría, de una manera no casual, sino causal y predeterminada, se ha convertido no en biologicista, sino en bioneurotransmisora. Hoy todos los trastornos psiquiátricos los explican a través de la neurotransmisión. Lo cual es una utopía, porque conocemos una millonésima parte de lo que hay. Se supone que hay cien mil neurotransmisores o más en nuestro cerebro, y solo sabemos el funcionamiento —muy por encima— de quince a veinte. ¿Cómo me atrevo entonces a decir que entidades tan complejas como la esquizofrenia o el trastorno bipolar son debidas a un fallo de la dopamina? O, cuando eso no da resultado, es un fallo del glutamato, o, cuando tampoco da resultado, busco otro. ¿Y los otros cien mil cómo intervienen en la esquizofrenia? Pero nos venden la moto de que se sabe cuáles son los mecanismos bioquímicos de esas enfermedades y es mentira. Esto hay que decirlo; solo hay indicios.

Si a un astrónomo le preguntan qué se conoce del universo, te dirá que de la Tierra sabemos bastante. De Marte mucho menos, acabamos de descubrir que hay agua. De Urano no conocemos casi nada y de la galaxia de Andrómeda prácticamente no tenemos ni idea. Pues así está el conocimiento del funcionamiento cerebral, hay que ser honestos. Lo mismo con las causas. Llevan cuarenta años buscando las causas genéticas de la esquizofrenia. ¿Y adónde han llegado? Que yo recuerde, en 2013 había doce mil marcadores posibles de esquizofrenia. Al principio eran dos o tres, pero encuentran cada vez más. Como dice Jim van Os, se está dando la paradoja de que la esquizofrenia es algo que está en el genoma, va con la condición humana. Lo cual me encanta, porque creo que esa enfermedad ni existe, ni debe seguir diagnosticándose. De hecho, los estudios genéticos van en ese camino. Los más organicistas ya están renunciando a la búsqueda de una explicación genética. Cargan más las tintas en el factor ambiental, en esa posible predisposición genética, pero sobre la que es imprescindible que actúen factores ambientales para que esas variantes se activen.

Algunos profesionales nos comentaban que esa hiperespecialización en la parte más biológica o neurológica hace que surjan profesionales en la práctica clínica que desconocen totalmente la historia de su disciplina. Que no leen filosofía, ni novelas y que al final eso es tan importante como lo otro para comprender la base del sufrimiento humano.

Lo comparto completamente. Cuando empiezan a llegar los psiquiatras formados a partir del DSM-III —porque todo tiene una causa, y el punto de inflexión de la psiquiatría se produce ahí—, su formación es exclusivamente bioneurotransmisora y lo demás lo ignoran. Y te miran como un bicho raro que crees en cosas humanísticas, como si fueras poco científico. Luego se dan cuenta con la práctica clínica de que no les queda más remedio que adquirir otras herramientas porque los fármacos dan muy poco de sí. Pero esto a mí no me extraña, porque no es casual. Viene programado desde entonces, nos están intentando meter a todos por esa misma vereda de la neurotransmisión. Si a los residentes en Psiquiatría la única formación que se les da es esa, pues tiene que ser gente muy curiosa y ávida de conocimientos para salirse de lo que le bombardean durante su periodo de enseñanza. O bien chocar con la realidad clínica cuando ya son especialistas y darse cuenta de que necesitan otras herramientas. Hoy muchísimos psiquiatras jóvenes están convencidos de que la psiquiatría bioneurotransmisora es la única que permite explicar los trastornos psiquiátricos y en la que hay que basarse para entenderlos. A mí eso me parece un error garrafal.

Tú debiste vivir el movimiento de la antipsiquiatría.

Yo viví los coletazos, porque va desde los sesenta a mediados de los setenta. Lo que pasa es que en España estábamos en las postrimerías de la dictadura franquista y aquí no había mucha posibilidad, pero sí que, en el periodo de formación, leía a todos los antipsiquiatras: a Cooper, a Laing, a Basaglia… y me empapé de ellos. La hipótesis de trabajo de Cooper, la metanoia, es muy atractiva: el esquizofrénico no es que esté paranoico, está más allá de vuestra mente y es el único que ha sido capaz de librarse de las influencias sociales, y por eso prefiere vivir en otro mundo. Por lo menos esas lecturas influyeron en mi manera de concebir la psiquiatría.

¿Qué te ha influido más a la hora de plantearte Nueva Psiquiatría, si es que has tomado algo de la antipsiquiatría?

Creo que es un continuo. La naturaleza, afortunadamente, me ha dotado de un cierto grado de locura, o de problemas psiquiátricos, y eso me permite empatizar cuando oigo conflictos psíquicos. Ha sido un proceso en que las explicaciones fáciles de los libros no eran suficientes. Hay un hecho recurrente: si te paras a profundizar en los síntomas de un paciente —por ejemplo, en sus ideas delirantes—, si dedicas horas con él, aunque solo sea al nivel de confrontación lógica y racional, al final ni el paciente ni tú sabéis si está delirando o no. Las cosas se difuminan y no son como aparecen en los textos, aunque sean clásicos de psicopatología.

Desde mi condición personal, pasando por la época en que empecé a formarme en Psiquiatría, ver el desaguisado que vino después con el DSM-III y finalmente descubrir la obra de San Juan de la Cruz —que me permitió acceder al conocimiento teórico de la mística y ver que había otras explicaciones—, todo este conjunto de factores es el que me ha hecho replantearme la profesión.

Por otro lado, eso se relaciona con la creación de Nueva Psiquiatría, que es un movimiento práctico. No son hipótesis ni creencias ni formas de hacer mi trabajo profesional, sino que es un movimiento de activismo por el cambio psiquiátrico, que consideramos que es necesario e imprescindible.

Hay más movimientos por el cambio psiquiátrico, en Inglaterra por ejemplo la asociación de psiquiatras se negó a seguir usando el DSM. ¿Os coordináis con otros movimientos que promuevan cambios?

Sí, nos coordinamos. O lo intentamos, aunque tengamos dificultades. Siempre he sido una persona inadecuada, he vivido mucho en la imaginación —la «loca de la casa», como decía Santa Teresa de Jesús—. Cuando aterrizo en la realidad y hago algo que se relaciona con los demás, casi nunca ha sido de la manera más adecuada. Al poner en marcha Nueva Psiquiatría, yo desconocía los movimientos de activismo existentes. Y no los citaba, hablaba de mi planteamiento. Esto me granjeó muchas hostilidades, lo cual es lógico, porque, si ya había gente que llevaba grupos de autoayuda y profesionales con años de trabajo por el cambio psiquiátrico, aparecer yo proponiéndolo… eso nos ha dificultado la relación con grupos de activismo en España. Pero intentamos cicatrizar esas heridas, de las que me culpo personalmente.

Estamos en contacto con movimientos internacionales, diría que los más potentes y significativos en cuanto a cambio psiquiátrico, como es Jim van Os, en Holanda. Jim es psiquiatra y profesor de la Universidad de Utrecht, un hombre con un nivel clínico e investigador muy elevado, en la línea de lo que hemos hablado antes; hay que cuestionárselo todo otra vez, los diagnósticos y los tratamientos, como se están haciendo no valen. Hay que acercarse al entorno del usuario, conocerlo y empaparse de los factores sociales y vitales para intentar resolver algo. Jim van Os vendrá a dar una conferencia de Nueva Psiquiatría el 20 de abril a Madrid.

Además, está Jaakko Seikkula, un psicólogo al que en 1985 la sanidad finlandesa nombró jefe de servicio en Laponia Occidental, y le permitió poner en marcha un modelo asistencial psiquiátrico totalmente diferente, que se llama «Diálogo Abierto» y que consiste sencillamente en que, en lugar de que el paciente acuda con la crisis aguda al dispositivo psiquiátrico, es el equipo psiquiátrico el que, coordinado con atención primaria y trabajadores sociales locales, se desplaza allí. Se discute el caso con todos los elementos del entorno (familia, compañeros de trabajo, amigos…) y se valora hasta que se llega a una composición de lugar de qué ocurre. Después, el equipo se reúne para hacer una propuesta diagnóstica, explicada a todos también, y en función de esto se inicia un tratamiento no farmacológico la mayoría de las veces. Lo interesante del Diálogo Abierto es que en el 80% de los casos de psicosis no necesitan usar psicofármacos, sino un diálogo horizontal lo más abierto posible para clarificar el conflicto. El nivel de reintegración social de esos pacientes con psicosis aguda es también del 80%, a diferencia de otros países donde baja al 40%. Seikkula vendrá en octubre a dar una charla patrocinada por Nueva Psiquiatría.

También nos comunicamos con Joanna Moncrieff en Inglaterra, que es una de las figuras más representativas de Critical Psychiatry. De hecho, también dará una conferencia en julio. Está especializada en psicofarmacología y nos hablará sobre las barbaridades que se están haciendo con los psicofármacos. Son contactos aún débiles porque somos una asociación naciente, y porque además hemos renunciado totalmente a todo tipo de subvenciones. No queremos dinero porque lo acaba corrompiendo todo. Acabas teniendo una asociación como Cruz Roja o como Cáritas, por poner alguna, que puede cumplir algunos de los cometidos originales que tenían, pero son más una empresa que otra cosa.

¿Entonces con qué tipo de recursos trabajáis?

Lo que hacemos es un trabajo diario, persona a persona, para formar grupos de soporte… para aprender a enfocar el problema psiquiátrico de otra manera distinta. Porque creemos que es imprescindible crear un tejido social de profesionales, usuarios y familias. Y también simpatizantes, porque puede haber personas que no estén directamente implicadas en la psiquiatría, como son los enseñantes o los medios de comunicación, pero que quieran formar parte de esos grupos. Es complejo explicar esto, pero solo con que un familiar escuche de varias personas, incluidos profesionales: «La esquizofrenia que le han diagnosticado a su hijo, póngala en tela de juicio porque entre otras cosas no se sabe ni lo que es», es un cambio importante. Entre todos cuentan su experiencia y eso permite abrir otras perspectivas a esa madre que asumía que su hijo sería un inválido crónico y estaba preocupada por dónde dejarlo cuando se muera. De eso se trata en estos grupos, de aportar una perspectiva diferente a la que nos transmite la psiquiatría oficial. Así puedo ir después a mi psiquiatra o psicólogo sabiendo que eso que me cuentan de que los reguladores del humor para el trastorno bipolar son de por vida no es cierto. Que eso es una hipótesis que no está ni mucho menos probada. Que sigue habiendo recaídas a pesar de los reguladores, y que no quiero estar toda la vida tomando litio porque me está jodiendo el riñón o produciendo un hipotiroidismo, y, si estoy siete años sin recaídas, pues no es necesario. Es ese empoderamiento el que buscamos.

Con esto ya nos has contestado a medias la siguiente pregunta, porque queríamos saber cuáles eran para ti los problemas actuales de la atención a la salud mental.

El mayor problema que tiene la psiquiatría actual lo dijo Thomas Insel cuando todavía era presidente del National Institute of Mental Health (NIMH): «El mayor problema de la psiquiatría es que hemos llegado a una sociedad donde la mitad de la población cumple criterios para un diagnóstico psiquiátrico». En 2005, cuando Kessler publica un artículo sobre la prevalencia de la enfermedad mental en Estados Unidos y llega a la conclusión de que uno de cada dos norteamericanos reúne criterios para ser diagnosticado, se empiezan a remover todos los gabinetes de los equipos directivos de la salud mental de todos los gobiernos del mundo preguntándose adónde hemos llegado. ¿Cómo es posible que la mitad de la población sea enferma mental? Algo no va.

El trabajo de Kessler se replicó en otros países del norte y de Centroeuropa, y los resultados son parecidos: 47% en Holanda, 45% en Francia. Entonces en 2013 sale el DSM-V e Insel, aún presidente del NIMH, lo recibió con estas palabras: «Nuestros pacientes se merecían algo mejor… el principal fallo del DSM es que no tiene validez». El NIMH retiró todo apoyo económico a investigaciones basadas exclusivamente en diagnósticos DSM. Insel se despidió dos años después diciendo: «Si llenáramos el hueco que hay entre lo poco que sabemos y lo demasiado que hacemos, salvaríamos muchas vidas»El modelo DSM es el que sigue imperando en los países desarrollados en un 90% de la práctica psiquiátrica. Lo que ha ocurrido con el DSM-III ha sido funesto.

Es un relato chocante, cómo se elaboró el DSM-III. Más de setenta psiquiatras reunidos en una sala creando las categorías y síndromes; después ha ido evolucionando en ediciones posteriores. No parece un manual muy riguroso. ¿Crees que con el DSM-V esto ha tocado techo y no tiene más futuro o por dónde van a ir los tiros?

Yo pienso que el DSM-V ha tocado techo, porque las autoridades sanitarias de todo el mundo han dicho que hasta aquí hemos llegado. ¿Sabes lo que es media población enferma mental? Implica un 20% de población con minusvalías psíquicas, con incapacidades. No hay dinero para pagar eso ni desde el punto de vista sanitario, ni social, ni de la pérdida de horas laborales que produce. Supondría el hundimiento de la economía. Es una barbaridad a la que hemos llegado y de ahí no podemos pasar. Me atrevo a pronosticar que no va a haber DSM-VI. El DSM-I aparece en el año 1952 y tenía ciento seis trastornos psiquiátricos, cuya definición seguía siendo la que daban los textos de psiquiatría. El DSM-III introduce por primera vez el elemento de criterios concretos de diagnóstico psiquiátrico. Entonces el manual dice: «Si de estos siete síntomas hay tres, podemos diagnosticar esquizofrenia». Esto fue una perversión tremenda.

La esquizofrenia la describió Bleuler en 1912 como un concepto bastante complejo y distinguía entre síntomas primarios, que eran los que permitían definirla, y síntomas secundarios, que eran una especie de secuelas. La concibe como una ruptura, una fragmentación —es lo que significa esquizofrenia, mente partida— de las distintas partes de la mente. El pensamiento, la afectividad, la percepción empiezan a ir por su lado, y eso da lugar a unos síntomas primarios que son: la alogia, donde el sujeto no es capaz de razonar lógicamente; el aplanamiento afectivo, esa persona no es capaz de establecer sentimientos válidos o adecuados; y la tendencia autista, donde se repliegan en sus pensamientos y cada vez establecen un contacto más superficial. Estos síntomas primarios, a los que después se pueden añadir alucinaciones o ideas delirantes, es a lo que Bleuler llamó esquizofrenia. Que es lo que Kraepelin llamaba psicosis maníaco-depresiva. ¿Qué hace el DSM-III? Con que tenga una alucinación y una idea delirante es suficiente para diagnosticar una esquizofrenia. ¡Pero si se pueden tener por mil razones! Un estrés mantenido, cuatro días sin dormir, seis semanas de exámenes, una sustancia psicotóxica… Cualquier sustancia del organismo o pequeña alteración cerebral que aún no se haya revelado puede dar lugar a alucinaciones. Entonces, ¿cómo con esos dos síntomas secundarios se atreven a diagnosticar una esquizofrenia cuando luego muchas veces, años después, resulta que tenía una esclerosis en placas que no había aflorado? Esta es la perversión del DSM-III.

Con el trastorno bipolar, lo mismo, flexibilizó los diagnósticos de tal manera que pasamos de quinientos mil maníaco-depresivos en España en aquellos tiempos a que se multiplicaran por tres o por cuatro actualmente. Este caso es aún más grosero, porque la psicosis maníaco-depresiva exigía que hubiera una fase maníaca, donde la persona está por las nubes, y otra melancólica clara, donde está completamente hundido. ¿Qué hace el DSM-III? Basta con una fase maníaca para diagnosticar un bipolar. ¿Por qué? El argumento es que la fase melancólica se da por supuesta. Reacciones maniformes pueden ser debidas a muchas razones, que a veces tardan años en aparecer. Pero, si están ocultas, el psiquiatra, que solo tiene esa formación, diagnostica fase maníaca: como no hay causa manifiesta que lo explique, trastorno bipolar. Que es equivalente a enfermedad orgánica, hereditaria, para siempre y que necesita un tratamiento farmacológico crónico. Hay un millón y medio de personas en España tomando antiepilépticos y litio como supuestos reguladores del humor —digo supuestos porque he visto recaídas con y sin litio—, y creo que las dos terceras partes no tienen lo que antiguamente se llamaba una psicosis maníaco-depresiva. Esto es una tragedia. Es que es grave. En el DSM-III ya se amplían los diagnósticos de ciento seis a más de trescientos. A partir de ahí la cosa se ha moderado, y el DSM-V tiene solo más de trescientos cincuenta. El varapalo ha venido con el DSM-III.

¿Qué motivo crees que hay detrás de esa aparición del DSM-III y esa tendencia que ha habido?

La industria farmacéutica. Yo no veo otra explicación. El otro día leía un artículo de un psiquiatra bastante lúcido que decía que entiende que la industria farmacéutica haga eso porque está para obtener beneficios. No puedo compartir esa afirmación, porque estará para obtener beneficios, pero no a cualquier precio, sino siempre que dé salud. Si lo que provoca es daño y más enfermedad, entonces ya no es una industria farmacéutica, es un capital desbocado. Pero creo que estamos en esa situación. Es fácil ver que la industria en estos últimos años, más que buscar mejorar la salud de las personas, busca vender. Dedíquese usted a la cosmética o a prestar servicios, pero no a la salud.

En psicofarmacología es evidente que todo este cambio ha sido promovido, dirigido y meticulosamente llevado a cabo por la industria farmacéutica. Y, hay que decirlo también, con la connivencia de lo que podríamos llamar «creadores de opinión» en psiquiatría. Esto viene de Estados Unidos. Yo no conozco cómo funciona la APA, donde hay quince o veinte mil psiquiatras, y cómo ha conseguido ese grupo directivo llevar las aguas hacia el terreno que les indica la industria farmacéutica. Lo que sí sé es cómo funciona en España. Cualquiera que tenga curiosidad por saber cuál es el grupo de treinta o cuarenta psiquiatras que están en el núcleo de toda esta trama —pagados como asesores, consultores o conferenciantes—, lo tiene muy fácil. Los datos están ahí, con abrir la página de Cibersam es suficiente. Es un centro financiado fundamentalmente por el Instituto Carlos III, en el que hay veinte grupos de investigación psiquiátrica.

Si buscas los veinte jefes de investigación, te das cuenta de que la mayoría de ellos son también jefes de los servicios de psiquiatría de los hospitales más representativos de España. Al mismo tiempo, son catedráticos y profesores titulares de Psiquiatría de las principales facultades de Medicina de España. Además de eso, organizan todas las conferencias, congresos y cursos donde reciben información los que se forman en psiquiatría. Ellos mismos dicen en su presentación que publican el 90% de las investigaciones que se hacen en psiquiatría. ¿Esta gente en qué línea trabaja? Cuando te metes en la página de Cibersam y miras qué publica cada uno, te vas dando cuenta. Y por eso nos han impuesto el sistema que nos han impuesto, que es un sindiós. La mitad de la población está enferma. Eso es un sinsentido, pero el afán es venderle psicofármacos a la mitad de la población.

¿Esta «alianza» entre psiquiatría e industria farmacéutica no supone ningún conflicto de intereses?

Un artículo para mi gusto banal sobre el uso de la terapia electroconvulsiva incluía un apartado de conflictos de interés. En la mayoría de las revistas indexadas en PubMed te obliga a indicarlos. Es un artículo en el que figuran ocho autores y solo uno es español. Pues bien, tal y como se puede leer en el propio artículo, «EVP ha recibido becas de investigación y se desempeñó como consultor, asesor o representante de las siguientes empresas: Almirall, AstraZeneca, Bristol-Myers Squibb, Elan, Eli Lilly, el Instituto de Investigaciones Forestales, Gedeon Richter, GlaxoSmithKline, Janssen-Cilag, Jazz, Lundbeck, Merck, Novartis, Organon, Otsuka, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis, Servier, Solvay, Schering-Plough, Shire, Sunovion, Takeda, United BioSource Corporation y Wyeth». No acuso de nada a nadie, probablemente esto sea legal, pero dice mucho de por dónde va la orientación que le dan a la investigación estas personas. Porque esto es válido para la mayoría de los jefes de investigación de Cibersam y buena parte de los investigadores discípulos suyos y a quienes están formando ellos.

Hay otro artículo donde aparecen psiquiatras españoles —casi todos de Cibersam excepto algunos, que son empleados de un laboratorio farmacéutico de Barcelona— en donde te das cuenta de que los propios empleados del laboratorio y esos trece señores están trabajando conjuntamente. En los conflictos de interés, la ética de la revista les obliga a decir que tres son empleados de AB Biotics, y los demás tienen conflictos con quince laboratorios, incluido AB Biotics. Con lo cual no hay más que decir. Esto es lo que hay, no es una denuncia, insisto. Estoy dando cuenta de datos públicos para que la gente, usuarios, familiares, profesionales —que hay muchos profesionales que ignoran todo esto y actúan de buena fe— sepan lo que hay.

Estaríamos ante un escenario donde un grupo de personas con mucha influencia están decidiendo qué es una enfermedad mental y qué no. Explícale a una persona que lo que se consideraba que tenía, que era una enfermedad mental, de repente desaparece.

En el DSM-III desaparece la homosexualidad como enfermedad mental, que se dice pronto. Esto es muy importante: desaparece porque los propios «afectados», los homosexuales, deciden que hasta aquí hemos llegado y se unen. Esto es lo que tenemos que hacer ahora con la mayoría de los trescientos cincuenta trastornos psiquiátricos que nos han metido. Concienciarnos, empoderarnos y decirles: «Métanse ustedes estos trastornos psiquiátricos por donde les quepan, porque no tragamos por ahí». Hoy, si comes poco, anorexia. Si comes mucho, bulimia. Si comes poco y luego te das atracones, trastorno por atracones. Pero ¿qué hay, tres enfermedades distintas? ¿Hay tres receptores distintos de los doce que se conocen, de ciento cincuenta mil que no se conocen, para esto?

O lo que está ocurriendo en Estados Unidos con la psiquiatría infantil. Debe haber unos cinco millones de niños tomando anfetaminas para el TDAH. Pero ¿ustedes de qué van? Luego sale el Departament de Salut preocupado —como el propio Congreso de los Diputados— porque no se está prestando suficiente atención al TDAH y hay muchos niños que lo padecen y no se están medicando. Su folleto, concretamente, dice que es un trastorno debido a una disfunción del lóbulo prefrontal. ¡Pero si del lóbulo prefrontal no se sabe prácticamente nada! Solo que parece ser que es lo que distingue al hombre del mono. Pero de los procesos afectivos, cognitivos, verbales, de conciencia que ocurren allí no sabemos mucho. Cómo se atreve usted a decir que algo tan específico y tan vago al mismo tiempo como que un niño sea inquieto es debido a una alteración del lóbulo prefrontal. El problema es que, a los dieciocho años, como la anfetamina no les sirve para nada y seguirán mal, buena parte de ellos comenzará con antipsicóticos y al cabo de poco tiempo acabarán con diagnóstico de esquizofrenia. La incidencia de esquizofrenia en los últimos años se ha multiplicado por tres o cuatro en los principales países de Europa entre la población joven. Es toda una deriva hacia la catástrofe.

Por un lado, estaría ese empoderamiento que está apareciendo entre los afectados, que van adoptando el modelo asociacionista del feminismo y movimientos LGTBI, y, en la otra parte de la balanza, los profesionales, a los que les cuesta entender que quizá no saben tanto como parece y decidirse a salir de esa posición privilegiada. Decidir que alguien está enfermo o no le cambia la vida a un paciente, pero, por otra parte, está validando tu profesión. ¿Qué opinas de ello?

Estoy de acuerdo, pero matizaría. Un estudiante creo que hoy termina la carrera de Medicina con veinticuatro años. Preparas el MIR, lo apruebas y empiezas la especialidad. Un chaval de esa edad, al que durante cuatro años están bombardeando literalmente con cursos, congresos y prácticas diarias en una orientación determinada, cuando se pone a ejercer la especialidad, entiendo que lleve unas orejeras que le hacen muy difícil ver otra cosa. Irá aprendiendo a base de darse cacharrazos con los malos resultados de solo utilizar psicofármacos. También quiero puntualizar, estoy convencido de que hay muchos psiquiatras que intentan hacer su trabajo de forma honesta y lo mejor que pueden. Por lógica ha de ser así. Si alguno de vosotros es psicólogo, sabéis que tanto la psiquiatría como la psicología son profesiones humanistas en sí mismas, porque estás tratando con los problemas de una persona, por mucha psicofarmacología que te hayan metido. Ese contacto humano diario a pecho descubierto con las personas te tiene que humanizar, te ha de influir. Creo que los psiquiatras somos la profesión más autocrítica que hay dentro de la Medicina; el problema no está ahí, sino en esa trama entre farmacéuticas y creadores de opinión. Es importante que seamos capaces de desmontarla; los profesionales tendrán mucho que decir en el nuevo modelo de psiquiatría por el que estamos peleando.

El análisis que haces de los problemas psiquiátricos puede ser compartido por movimientos pseudocientíficos o new age, que pueden verse reflejados en este planteamiento y acercarse a vosotros. Estaba pensando en la bioneuroemoción y este tipo de «pseudoterapias». ¿Te preocupa que se os asocie con este tipo de movimientos?

Pues sí, me preocupa. Y, a la vez, no me preocupa, porque ya se han acercado. La bioneuroemoción, la medicina germánica de Hamer, los del reiki, los de las flores de Bach… se han acercado todas las terapias alternativas. Pero en el artículo tercero de los estatutos de Nueva Psiquiatría —y creo que aquí hemos acertado— dice: «El objetivo fundamental es promover para poner fin al actual modelo psiquiátrico de modo que sea sustituido por uno diferente que elimine o palíe el gran número de daño que comporta el actual. Ello implica poner en tela de juicio toda la teoría y la práctica psiquiátrica». Si ponemos esto en duda, además de toda la teoría psicológica —porque la psicología clínica está basada en gran medida en la psicopatología—, obviamente también lo hacemos con las terapias alternativas. No estamos cerrados a nada, pero no tragamos con cualquier cosa.

¿Cómo estáis organizando vuestro movimiento? ¿Qué acciones estáis proponiendo?

Nueva Psiquiatría se organiza en grupos que se llaman Grupos Abiertos Terapéuticos, son abiertos porque, a diferencia de los GAM (Grupo de Apoyo Mutuo), que son estrictamente de usuarios o familiares, los forman además profesionales y simpatizantes. Todo el que pueda aportar puede participar. En los GAT se escucha a todo el mundo, y si llega una persona a la que le ha ido bien con las flores de Bach, pues bueno. No es un grupo para recibir algún tipo de tratamiento; ni el psiquiatra ejerce como psiquiatra, ni el psicólogo, ni el que usa las flores de Bach emplea ese tratamiento con nadie del grupo. No, el psiquiatra, el psicólogo o el abogado que quieras que te defienda tu problema legal te lo buscas tú. Aquí lo que hacemos es compartir entre todos, conocer, saber para empoderarnos. Para que cuando mi psiquiatra me venga otra vez con el Trevicta pueda decidir que se acabó la inyección trimestral. Lo que intentamos entre todos es conocer cómo está la situación y de esa manera hacerle frente.

Te he leído ser bastante crítico con las bases científicas de la profesión. ¿Tú crees que realmente se está avanzando en validar científicamente conocimientos o mucho de lo que se hace se reviste de un cientifismo para dar carta de naturaleza a ciertas ideas, prácticas o suposiciones?

Yo creo que sí se ha avanzado. Sobre todo en medicina se ha avanzado en cuestiones técnicas. Date cuenta de que dentro de poco van a desaparecer los cirujanos. De hecho, están desapareciendo ya: hoy en día gran parte de las operaciones en el interior del organismo las hacen los radiólogos. Han adquirido tal habilidad para ver las partes más recónditas de una arteria que con una cámara llegan hasta el pequeño trombo que se está formando, lo raspan y evitan una cirugía toraco-cardíaca a pulmón abierto.

También en la neuroimagen. Otra cosa es lo que se lee en la prensa. Hace años que no la leo, pero cuando la leía me hacía mucha gracia. Cada dos o tres meses aparecían titulares como «Ya se ha descubierto la causa de la esquizofrenia». Es verdad que con la neuroimagen le das una tarea a una persona, por ejemplo, le dices «piense en el chocolate», y hay unas zonas del cerebro que se activan más. Ahora, a saber por qué se activan. Si porque te gusta el chocolate, o porque tuviste un empacho y te llevaste un disgusto, o porque tienes problemas con la alimentación. Pero la simplificación es «ya se sabe dónde reside el pensamiento».

Se está avanzando algo en el conocimiento de la neurotransmisión, es cierto, y eso posibilitará crear psicofármacos más específicos y con menos efectos secundarios. Ahora, que no nos digan que esos fármacos son antipsicóticos, porque si entre todos los psiquiatras y psicólogos del mundo no han sido capaces de definir la psicosis… Llámenlos como se los ha llamado siempre, tranquilizantes. Díganme que son fármacos sintomáticos que calman a la persona.

No negamos estos avances, pero de ahí a que con esos conocimientos se deduzca que somos capaces de decir qué es la esquizofrenia o el trastorno bipolar, y que además conocemos los mecanismos neurotransmisores que lo explican y cómo revertirlo, pues ese salto es el que no vamos a permitir, porque es el que le interesa a la industria farmacéutica. Pero es falso.

La crítica al DSM es el vender uniformidad como si fuera objetividad. Se dice que, si vas a diez expertos en el aparato digestivo, prácticamente todos te van a decir lo mismo, mientras que, si vas a diez expertos en salud mental, te vas a encontrar diagnósticos que pueden variar totalmente de uno a otro. Cómo vas a pretender que eso sea objetivable.

Mira, la artritis reumatoide es una enfermedad de la que se desconoce la causa. Se cree endógena, al parecer con carga hereditaria y que cursa por fases; unas de actividad sintomática y después periodos de remisión. En este sentido, se parece a la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Los médicos son capaces de ver la lesión en la articulación, pero nosotros los psiquiatras no vemos nada. Que se diga que tiene el ventrículo tercero ampliado o una atrofia cortical no es específico de nada. Hay personas completamente demenciadas que no tienen atrofia cortical ninguna y personas con atrofia cortical manifiesta que no presentan signos clínicos de nada. Quien trabaja con artritis reumatoide puede ir al microscopio y encontrar algo: inflamación, citoquinasas. Existen marcadores específicos que, si aparecen en la sangre, indican que se va a producir la artritis. Insisto, los psiquiatras tenemos doce mil marcadores de esquizofrenia que son totalmente inespecíficos más allá de aparecer con más frecuencia en la población esquizofrénica, pero esos mismos marcadores los puedes tener tú. Cuando yo era un psiquiatra joven se puso mucha esperanza en el test de supresión de la dexametasona. Parecía que el exceso de funcionamiento corticoide de la glándula suprarrenal podía ser un marcador de la psicosis maníaco-depresiva, y durante unos años se hicieron muchos estudios. Al final resultó que no marcaba absolutamente nada. No tenemos datos objetivos y esto hay que reconocerlo.

Si no hay evidencias biológicas y tenemos un manual diagnóstico que se basa en criterios categoriales poco válidos, ¿cómo se enfoca la práctica psiquiátrica? ¿Hacia dónde va?

Plantear que no exista la psiquiatría ni las enfermedades mentales y empezar todo de nuevo sería ir al despeñadero, en el buen sentido de la palabra. Yo como psiquiatra, ante situaciones concretas, si permaneciese pasivo creo que estaría cometiendo un crimen.

Por ejemplo, una psicosis puerperal en una mujer que acaba de dar a luz. Pasa dos o tres días completamente ida, alucinada, delirando. En estas circunstancias una chica joven en nuestra unidad de agudos de León arrancó las rejas de la ventana y se tiró a la calle, suicidándose desde un séptimo piso. Como psiquiatra, sé que si le pongo Valium en vena y está cuatro días durmiendo se le pasa. Luego, si tengo esa herramienta y puedo salvar esa vida, lo hago. Quien habla de una psicosis puerperal habla de una psicosis melancólica o una fase maníaca donde el sujeto puede hacer cualquier barbaridad. ¿Eliminamos la psiquiatría? Pues no, tampoco puedo decir eso. En determinados momentos estoy obligado a usar unos psicofármacos, porque sé que es la herramienta más rápida para cortar una situación de verdadero peligro. Para eso tiene que quedar la psiquiatría.

Del edificio psiquiátrico, en su parte médica, habría que tirar el 90% y dejar ese 10% que sí que sirve. Y que requiere unos conocimientos médicos, porque muchas veces es distinto si esa psicosis es debida a que la glándula suprarrenal está funcionando con más cortisol o a un problema de hipertiroidismo. Lo que pasa es que el problema es mucho más complejo. La enfermedad humana conlleva aflicción, sin aflicción no hay enfermedad.

Esto supone cuestionar el mismo concepto de enfermedad mental.

Mira, con dieciocho años fui a estudiar a Galicia, donde se me pusieron las manos y los pies deshechos de hongos. Si voy a un sitio húmedo, vuelven a aparecer. Tengo una micosis latente, pero como no me molesta no voy al médico desde hace cuarenta años. Pero, si me analizan, me lo encontrarán. La enfermedad humana tiene que llevar ese sufrimiento que me impida hacer mi vida normal y me impulse a pedir ayuda. Cuando un psiquiatra se encuentra ante alguien que sufre, un melancólico que quiere morirse, que cree que lo ha hecho todo mal y que el tiempo no pasa, es imposible que se quede en darle un tricíclico. Probablemente con la medicación la fase melancólica en vez de seis meses dure seis semanas, pero no te puedes quedar ahí. Estableces una relación humana. Es ahí donde empieza la parte psicoterapéutica de acompañamiento y apoyo emocional por parte del psiquiatra. Es inevitable que el psiquiatra haga esto también. Cuando ves a una persona con un sufrimiento tan grande empatizas. De ahí que muchos psiquiatras, en contacto con esta realidad, quieren conocer más, aprender otras herramientas para poder ayudar a esas personas no solo con el fármaco.

Ahí se ve la necesidad de un cambio de paradigma. Tu caso personal es un ejemplo perfecto, se puede enfocar como una enfermedad, pero en este caso concreto se puede ver como una ventaja.

Lo he dicho antes. Afortunadamente, el destino o la naturaleza me han dotado con un cierto grado de sufrimiento psíquico y eso creo que es un don que he tenido. El sufrimiento no tiene por qué ser necesariamente negativo. Estamos entrando ya en filosofía, pero creo que vivimos en una sociedad del confort, del placer y del consumo que en algunas cosas se está equivocando. El sufrimiento forma parte de la vida. Como la muerte. No queremos mirar allí, y es un error, porque de esto también sacas fruto.

Con todo esto que hemos hablado, ¿la esquizofrenia, en definitiva, sería una enfermedad?

La esquizofrenia para mí no existe. Hace mucho tiempo que vengo repitiendo que «esquizofrenia delenda est». Igual que Catón el Viejo estuvo treinta años terminando sus discursos con la frase «Cartago delenda est» aunque no viniera a cuento, salvando las distancias, hay que hacer lo mismo con la esquizofrenia. Ya se ha estudiado bastante, se han gastado cientos de millones de dólares en investigación genética o bioquímica, y cada vez hay más datos apuntando a que la hipótesis de Bleuler no ha podido ser verificada. ¿Para qué nos empeñamos en seguir manteniendo un diagnóstico que conlleva esa penalización tremenda de considerar que ese enfermo va a acabar con una demencia? Eso se les transmite a todos los familiares. Se les dice que es una enfermedad muy grave que poco a poco va a ir deteriorando a la persona. Frases literales: «Olvídese de que siga estudiando Medicina. No va a sacar la carrera, como mucho que haga una formación profesional por pasar el tiempo». Esto, a los padres de un chaval de veinte años al que se le diagnostica esquizofrenia. Mantener este concepto que no ha podido ser verificado a pesar de lo muchísimo que se ha estudiado y que supone condenar en vida a cientos de miles de jóvenes… yo creo que antes de morir veré la desaparición de la esquizofrenia.

¿Y el trastorno bipolar?

Tal como lo codificó el DSM-III no vale. El concepto de psicosis maníaco-depresiva sí que parece que existe desde la época de los griegos, la medicina hipocrática ya lo describía. Parece que tiene algo más de consistencia, pero no se sabe mucho más. Si soy capaz de vivir mi fase maníaca y melancólica de forma que no me perjudique en la vida, no es una enfermedad. Ha habido muchos místicos o artistas que han podido llevar sus fases sin necesidad de ir a ningún psiquiatra. A pesar de haber un sufrimiento, tenían la suficiente voluntad para seguir con su vida e incluso sacar de ahí una fuente de creatividad. ¿Es una enfermedad o no? Yo diría que sí y no. Si no te produce un modo aflictivo que te lleva a una vida anómala, pues no lo es.

Sobre el trastorno límite de personalidad, o en general los trastornos de personalidad…

Llevo dándole vueltas a este tema más de cuarenta años y creo que ha sido un error meter los trastornos de personalidad en el listado de enfermedades mentales. Esto viene de mucho antes del DSM. De Kretschmer Sheldon, que hablaban de los tipos somáticos, cada uno con una personalidad: el pícnico, una personalidad ciclotímica, el asténico, una esquizoide, y el atlético, una epileptoide. Todo eso quedó en agua de borrajas, es mentira podrida. Una hipótesis que no se comprobó nunca. Hay variantes de personalidad, cada uno tiene la suya; los rasgos son más acusados en unas personas que en otras. Puedo tener rasgos histriónicos y que me guste el teatro o hacer de mi vida una tragicomedia, ¿es patológico? Yo he sido un neurótico toda la vida, de joven fui diagnosticado de neurosis de angustia, como se llamaba entonces. Pero, llamarle a eso enfermedad, ¿para qué? ¿Esto quién lo cura, si es que hay que curarlo? Si he de vivir con mi angustia, tendré que aprender a manejarla y defenderme cada vez mejor, un trabajo que tengo que hacer yo. Se están medicalizando todos los trastornos de personalidad y es un error. Con un trastorno de angustia te recetan serotoninérgicos de forma continua y, cuando hay un pico agudo, un ansiolítico. Entonces mi responsabilidad en aprender a manejar esa angustia queda en manos de los fármacos. Los trastornos de personalidad los sacaría fuera de la psiquiatría. Si los psicólogos queréis seguir conservando esas entidades para darles el tratamiento psicoterapéutico adecuado, allá vosotros, me parece bien. Pero, desde el punto de vista médico psiquiátrico, no tenemos nada que hacer con una personalidad del clúster que sea, y medicalizarlo es peor. Porque es desempoderar al sujeto de su problema.

El impacto que tiene en la vida de una persona una etiqueta diagnóstica psiquiátrica puede ser demoledor. ¿En qué puede influirle a una persona un diagnóstico de esquizofrenia?

El diagnóstico de esquizofrenia en el 90% de los casos es una sentencia de muerte en vida que se le hace a una persona. Yo apenas he diagnosticado esquizofrenia, porque no me atrevo. Hago como Kraepelin, para eso tengo tiempo. Si dentro de cuarenta años la persona ha desarrollado demencia, ya diré que era una demencia precoz, pero me espero esos años. Cuando un psiquiatra te diagnostica esquizofrenia ya no se dirige a ti, sino a la familia: les dice que lo que tiene su familiar es un problema muy grave, la persona ha quedado cosificada para toda la vida. Que, con un poco de suerte y con una medicación que es para siempre, se conseguirá que esté calmado y no haya sintomatología aguda, pero olvídense de que la persona funcione como funcionaba antes. Mi respuesta es esta, ahora saca tú las conclusiones de cómo influye esta situación.

Casi todo el mundo, en ciertos momentos de su vida, si le hubieran hecho una revisión psiquiátrica, podría haber sido etiquetado con algún trastorno. ¿Esta etiqueta es posible borrarla?

El que más y el que menos lleva su cruz. Si te pilla el psiquiatra en el momento en que la cruz está brillando, pues te quedas con un diagnóstico. Que yo sepa no hay un procedimiento para borrarla. En algunos casos no pasa nada; que me diagnosticaran la neurosis de angustia no ha tenido una trascendencia mayor en mi vida profesional y social. Pero, si me hubiesen diagnosticado esquizofrenia, entonces quizá hubiera tenido menos trascendencia, pero hoy automáticamente quedas invalidado. Si estás trabajando, te ponen de baja laboral, te piden una minusvalía y te conceden una pensión no contributiva por enfermedad mental. ¿Cómo se revierte todo eso después? No creo que haya un sistema oficial para eliminar un diagnóstico y mucho menos los efectos negativos que conlleva. Diría que no hay una normativa legislada para afirmar que un diagnóstico era erróneo y se deban eliminar completamente los datos. Sé de personas que están buscando la manera de conseguir un informe médico, psiquiátrico y psicológico, además de un abogado especializado, para conseguir la remisión de un diagnóstico por vía judicial. Aunque dudo si el juez puede pedir que se retire esa etiqueta diagnóstica; probablemente dirá que él no puede determinar si esa señora tiene o no esquizofrenia, que decidan los psiquiatras. En el fondo, es una opinión diagnóstica contra otra. Es una idea interesante en materia de legislación. Cuando podamos movilizarnos es un punto a tener en cuenta, establecer un sistema legal que pueda determinar que un diagnóstico desaparezca de todas las bases de datos de salud. Porque hoy en día te diagnostican esquizofrenia y a los diez días lo sabe todo el hospital, atención primaria y servicios sociales, todos los servicios gubernativos, la policía, etcétera. Eres un leproso en todas partes.

Fuente: https://www.jotdown.es/2018/04/javier-alvarez-el-diagnostico-de-esquizofrenia-en-el-90-de-los-casos-es-una-sentencia-de-muerte-en-vida

LA COCA SE VENGA HOY DE SUS VERDUGOS

LA COCA SE VENGA HOY DE SUS VERDUGOS

LA COCA SE VENGA HOY DE SUS VERDUGOS

«Y, el Quntʃuri decretó: nuestra planta sagrada protegerá a los que la aman y castigará severamente a sus enemigos»

Tengo 55 años y nací en Oruro (Bolivia). Soy médico psiquiatra en el hospital Psiquiátrico de La Paz (Bolivia), e investigo los efectos de la hoja de coca. Soy fundador y director del Museo de la Coca. Estoy casado y tengo cuatro hijos, de 30 a 18 años. Soy activista a favor de la cultura andina y de mejorar la actual política sobre drogas que es nefasta.

– ¿Consume usted cocaína?
– No: la cocaína es un insalubre derivado de la hoja de coca. Pero sí consumo hoja de coca ¿Le cuento la leyenda de la coca?
– Por favor.
– Dice la leyenda que […Qun, a través de la] Pacha-Mama (la madre tierra) regaló la hoja de Coca [a la Nación Quechua, en los inmemoriales tiempos de los Quntsuri’s, y …] al pueblo andino en general para que soportase la tristeza, el hambre y el dolor en tiempos difíciles y de esclavitud…
– ¿Es una alusión a la invasión española?
– Sí, [también, pero hablo en términos generales].
– Siga.
– [Sigo,…] Según la leyenda, la hoja de coca daba al pueblo andino luz para la mente, alimento para el cuerpo y consuelo para el dolor. Pero si el verdugo extranjero la tocaba… ¡para él sólo sería un veneno que le traería la locura!
– Vaya, esa leyenda es…
– ¡Una perfecta profecía! La coca se venga.
– ¿Y por qué para los andinos es la gran panacea y para Occidente es veneno y locura?
– Porque nosotros la consumimos en su estado vegetal, natural. La cocaína, en cambio, se obtiene de violentar esa hoja con ácidos, disolventes y alcalinos: en ese proceso químico la coca pierde virtudes y gana malignidad.
– ¿Cuándo sucedió eso por primera vez?
– En 1859, cuando el científico Albert Niemann, en la Universidad de Gottingen, aisló mediante esos procesos químicos un alcaloide de la hoja de coca: ¡la cocaína!
– ¿Y se sabe desde cuándo los pueblos andinos mascaban hoja de coca?
– En realidad no se masca: se mantiene en la boca, hecha una bola, macerada en saliva […e «isku”], de modo que absorbemos lentamente sus jugos a través de las mucosas de la boca… ¡Hace al menos 4.500 años que se hace así! (en realidad, son ya más de 8.000 años de uso tradicional)
– ¿Tanto? ¿Cómo sabe usted eso?
– Hay constancia arqueológica: momias de esa antigüedad con restos de hoja de coca, [restos de hojas de Coca masticada con Cal]; y figurillas con un bulto en la boca mientras se les practica una trepanación: ¡los cirujanos incas ya usaban la coca como anestésico! -“Consuelo contra el dolor”, dice la leyenda. Pero… ¿”alimento para el cuerpo”?
– ¡Sí! ¡Es un alimento poderosísimo!
– Nunca había oído eso.
– Le remito al estudio de Duke, Oulik y Plowman de la Universidad de Harvard.
– Le agradeceré que me lo resuma.
– Su conclusión es esta: “La ingesta de 100 gramos de hoja de coca boliviana equivale a la dosis diaria recomendada de calcio, hierro, fósforo, vitamina A, B2 y E”. ¡La hoja de coca contiene más vitamina A que ninguna fruta… y el doble de calcio que la leche!
– No sabía eso. ¡Es sorprendente!
– Eso explica por qué se ha consumido durante miles de años y por tantos millones de personas: ha contribuido eficazmente a su nutrición equilibrada en esas tierras altas.
– ¿La cocaína, conserva esos nutrientes?
– ¡No! Los pierde. Por eso es peligrosa: te inhibe el apetito,… pero no te alimenta. Y si el cocainómano cae en comer poco, acaba desnutriéndose y es candidato a enfermar.
– Además de eso, ¿qué otros efectos neurológicos provoca el consumo de cocaína?
– Su consumo continuado provoca agotamiento de neurotransmisores (de dopamina, en particular), lo que produce una especie de Parkinson. Y trastornos paranoicos, delirantes, y también abandono de hábitos alimenticios.

– Todo un desastre.
– En suma: la cocaína es tan estimulante que crea adicción, y el adicto va perdiendo capacidades de adaptación socioeconómica.
– ¿Y no sucede eso mismo con el consumo de hoja de coca mascada?
– ¡No! La hoja contiene Trans-cinamilcocaína y Cis-sinamilcocacína (moléculas perdidas en la cocaína), que evitan la adicción. He retirado la hoja de coca a personas que siempre la han mascado ¡y no han sufrido síndrome de abstinencia! ¿Se da cuenta de lo que eso significa?
– ¿Qué?
– Que con hoja de coca podemos salvar a cocainómanos. El mascado de coca es la puerta de salida del adicto a la cocaína, al igual que la metadona lo es para el heroinómano. Aplico con éxito este tratamiento en Bolivia desde hace 20 años: antes de usar el mascado sólo recuperábamos al 25% de los cocainómanos ¡y ahora recuperamos al 50%!
– ¡Está dándome una estupenda noticia!
– Sí, y acabo de informar mediante carta a Carmen Moya, delegada del Gobierno español para el Plan Nacional contra la Droga, “que se lamentaba hace poco en El País de la inexistencia de “una metadona para la dependencia de la cocaína”
¡Sí la hay, señora!
– Bien, pero… ¿podríamos aplicarla aquí?
– ¡Sí! España puede importar hoja de coca boliviana y distribuirla con receta médica. La convención única de la ONU de 1961 autoriza su comercio para fines médicos. E incluso para fines recreativos y alimenticios. -¿También?
– ¡Gracias a esa norma Coca-Cola importa miles de toneladas de hoja de coca boliviana! Luego la descocainiza – a través de Stephan Chemicals – para saborizar el refresco, y la cocaína extraída se destina después a la industria farmacéutica.
Pero a la industria le llega hoy muy poca cocaína, que sería muy útil: ¡para la cirugía oftalmológica es lo mejor!
– Hay poca cocaína legal… y mucha ilegal.
– Sí, porque Estados Unidos promueve la destrucción de cultivos, y los gobiernos locales – como el boliviano – obedecen. Es una catástrofe, porque facilita que las mafias del narcotráfico se apoderen solapadamente de cultivos… Y de ahí se siguen todos los males.
– ¿Qué propone usted?
– Proteger los cultivos de coca y fomentar su uso tradicional, mascada. El campesino, así, no acabaría vendiéndola barata a los narcotraficantes, como está sucediendo ahora.

Jorge Hurtado: Psiquiatra, fundador del museo de la Coca

Científicos declaran oficialmente el fluoruro (flúor) como una neurotoxina

Científicos declaran oficialmente el fluoruro (flúor) como una neurotoxina

El fluoruro (flúor), comúnmente utilizado por los dentistas para proteger los dientes, se encuentra en muchas pastas dentales y en algunos países (como los Estados Unidos) es agregado al suministro de agua, ha sido declarado oficialmente una neurotoxina, junto al arsénico, plomo y mercurio, por la revista científica más prestigiosa y antigua del mundo, The Lancet[1].

Aunque muchos científicos advierten sobre los peligros del fluoruro, aún se sigue utilizando en la vida diaria como si fuera inofensivo.

Una neurotoxina es un veneno que actúa sobre el sistema nervioso. Así que hay que tratar de evitar este tipo de sustancia tóxica y optar por una alternativa natural.

El fluoruro está prohibido en el 95% del mundo

El 99% de Europa continental occidental ha rechazado, prohibido o dejado la fluoración de sus suministros de agua. Entre los países donde la fluoración del agua está restringida o prohibida por completo están:

China, Austria, Bélgica, Finlandia, Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Países Bajos, Hungría y Japón. Israel también prohibió el flúor en el agua recientemente así como partes de África[2].

Estos países todos tienen algo en común, y es que consideran el fluoruro como una sustancia tóxica, innecesaria, perjudicial para la salud, que no ha sido probada como segura, entre otros. A pesar de ésto el fluoruro se continúa utilizando en muchos países como un medicamento para las caries, agregándolo al agua, lo cual nunca ha sido comprobado como eficaz en prevenir las caries, todo el contrario, el flúor internamente (fluoración del suministro de agua), promueve el cáncer, osteoporosis, daña los dientes y causa otros problemas[3].

Fluorosis dental

“La fluorosis dental es reconocida por los científicos de todo el mundo como el primer signo clínico de envenenamiento por fluoruro. El increíble aumento en las tasas de fluorosis dental en comunidades fluoradas indica claramente que la ingestión de fluoruro está fuera de control. Los problemas de salud causados por el fluoruro en otros países, está bien documentado y son asombroso.[4]”

El fluoruro está relacionado con el cáncer y un CI reducido

En un meta-análisis publicado por la universidad de Harvard, concluyó, que los niños que viven en zonas con agua altamente fluorada tienen puntuaciones de CI (coeficiente intelectual) “significativamente más bajas” que los que viven en zonas bajas de fluoruro[5].

En pocas palabras, según este análisis de la universidad de Harvard, el fluoruro te hace más bruto. PUNTO!

Para terminar, llegamos a la enfermedad clave, el cáncer. No puede ser coincidencia que casi todos los productos convencionales contienen ingredientes que promueven el desarrollo del cáncer y hoy en día, el cáncer es una de las causa principales de muerte alrededor del mundo.

Según el National Toxicology Program, el fluoruro es un mutágeno; un agente que causa mutaciones genéticas. “Un químico que puede causar daño genético es uno que probablemente puede causar o contribuir a la aparición de cáncer.”[6]

Basado en estudios con animales y en poblaciones humanas, se determinó que el fluoruro puede causar cáncer de los huesos, llamado osteosarcoma. Otros estudios llevaron a los autores a concluir: “El fluoruro debería considerarse una posible causa de cáncer de vejiga y una causa contribuyente de cáncer primario de pulmón.”

Conclusión

Así como le digo al barbero cuando estoy en la barbería que no me ponga cremas, ni me rellene de alcohol, si voy a un dentista convencional siempre tengo presente decirle —economísate el flúor.

Fuentes:
[1] http://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422%2813%2970278-3/fulltext
[2] http://www.fluoridation.com/c-country.htm
[3] http://www.thedoctorwithin.com/water/water/
[4] http://www.fluoridation.com/
[5] http://www.huffingtonpost.com/dr-mercola/fluoride_b_2479833.html
[6] http://fluoridealert.org/issues/health/cancer/

Ecoportal.net

Por Alan Santana, Salud Casera

http://www.saludcasera.com/

 

Fuente: https://www.ecoportal.net/temas-especiales/salud/cientificos-declaran-oficialmente-el-fluoruro-fluor-como-una-neurotoxina/

 

Estudios científicos revelan que el Wi-Fi es una grave amenaza para la salud

Estudios científicos revelan que el Wi-Fi es una grave amenaza para la salud

Las radiaciones electromagnéticas producen cánver

Las radiaciones electromagnéticas producen cáncer

Recientes y rigurosos estudios científicos repetidos con Wi-Fi ddmuestran que el Wi-Fi causa estrés oxidativo, daño a los espermatozoides/testículos, efectos neuropsiquiátricos que incluyen cambios en el EEG, apoptosis, daño al ADN celular, cambios endocrinos y sobrecarga de calcio.

Cada uno de estos efectos también es causado por exposiciones a otras frecuencias de microondas CEM, y cada uno de estos efectos se documenta en 10 a 16 revisiones. Por lo tanto, cada uno de estos siete efectos EMF son efectos establecidos de Wi-Fi y de otros EMF de frecuencia de microondas. Cada uno de estos siete también se produce por los efectos posteriores de la acción principal de dichos EMF, la activación del canal de calcio dependiente de voltaje (VGCC). Si bien la activación de VGCC a través de la interacción EMF con el sensor de voltaje VGCC parece ser el mecanismo de acción predominante de los EMF, otros mecanismos parecen tener roles menores. Los roles menores incluyen la activación de otros canales iónicos activados por voltaje, la resonancia de ciclotrón de calcioy el mecanismo de magnetorrecepción geomagnética. Se discuten cinco propiedades de los efectos EMF no térmicos. Estos son que los EMF pulsados ​​son, en la mayoría de los casos, más activos que los EMF no pulsados; los CEM artificiales están polarizados y dichos CEM polarizados son mucho más activos que los CEM no polarizados. Las curvas de dosis-respuesta son no lineales y no monotónicas. Los efectos de los CEM son a menudo acumulativos; y los EMF pueden afectar a los jóvenes más que a los adultos.

Estos hallazgos generales y los datos presentados anteriormente sobre los efectos de Wi-Fi se utilizaron para evaluar la revisión de Wi-Fi de Foster y Moulder (F&M).

El estudio de F&M afirmó que había siete estudios importantes de Wi-Fi que no mostraron ningún efecto. Sin embargo, ninguno de estos fueron estudios de Wi-Fi, y cada uno difiere del Wi-Fi genuino en tres formas distintas. F&M podría, a lo sumo, concluir que no hubo evidencia estadísticamente significativa de un efecto. Los números minúsculos estudiados en cada uno de estos siete estudios vinculados con F&M muestran que cada uno de ellos carece de poder para llegar a conclusiones sustanciales.

En conclusión, hay siete efectos Wi-Fi encontrados repetidamente que también han demostrado ser causados ​​por otras exposiciones EMF similares. Cada uno de los siete debe considerarse, por lo tanto, como efectos establecidos de Wi-Fi.

La revisión de 146 páginas publicada por Tolgskaya y Gordon (1973) encontró que en estudios de cambios histológicos en roedores, los tres órganos más sensibles en el cuerpo a las CEM no térmicas en microondas eran el sistema nervioso (incluido el cerebro), seguidos de cerca por El corazón y los testículos. También informaron cambios en los tejidos neuroendocrinos y aumento de la muerte celular en múltiples tejidos. Por lo tanto, aquellos estudios en roedores anteriores a 1973 ya mostraron que otros EMF causaron 4 de los efectos de Wi-Fi repetidos y recientemente documentados: cambios en la estructura / función de los testículos, efectos neurológicos, aumento de la muerte celular (posiblemente a través de la apoptosis) y efectos endocrinos.

Cada uno de los 7 efectos de Wi-Fi encontrados en 2 a 11 estudios  también se encontró que fueron causados ​​por otros CEM de frecuencia de microondas, en una literatura mucho más extensa. De 10 a 16 revisiones documentan ampliamente cada uno de estos siete efectos como efectos generales de frecuencia de microondas. Estos son, por lo tanto, los efectos generales producidos por dichos EMF. Cada uno de estos 7 efectos Wi-Fi encontrados repetidamente debe, por lo tanto, considerarse efectos Wi-Fi establecidos. El autor no tiene conocimiento de ningún estudio de Wi-Fi genuino sobre estos 7 efectos que no haya reportado evidencia estadísticamente significativa de su efecto.

Cada uno de estos 7 es muy serio: el estrés oxidativo tiene roles causales en la mayoría de las enfermedades humanas crónicas; el daño al ADN celular puede causar cáncer, lo que produce una explicación parcial de la causa del cáncer EMF; porque tal daño en el ADN ocurre en las células espermáticas ( Atasoy et al., 2013 , Avendaño et al., 2012 , Akdag et al., 2016 , Liu et al., 2014 , Asghari et al., 2016), tal daño es altamente probable que produzca mutaciones que impactan a las generaciones futuras; es probable que la sobrecarga de calcio sea la causa de cada uno de estos otros varios efectos, como se explica a continuación; La apoptosis tiene roles centrales en las enfermedades neurodegenerativas; los efectos neuropsiquiátricos son casi seguramente causados ​​por el impacto de los EMF en la estructura del cerebro que está ampliamente documentada y, en mi opinión, produce muchos impactos ( Pall, 2016b ). Un metaanálisis reciente muestra una reducción importante de la cantidad de espermatozoides y la calidad de los espermatozoides en muchos países del mundo, con descensos de más del 50% en todos los países con tecnología avanzada ( Levine et al., 2017 ). El autor principal de este estudio sugirió que solo este efecto puede llevar a la extinción humana (No hay autores listados, 2017 ). Dado el gran impacto de las exposiciones a los CEM en el conteo y la calidad de los espermatozoides en estudios en humanos y en animales, el patrón de evidencia sobre la fertilidad masculina es muy preocupante.

Una cosa necesita ser aclarada, sin embargo, aquí. En los dos estudios sobre la sobrecarga de calcio después de la exposición a Wi-Fi, dicha sobrecarga se midió durante un período de tiempo considerable después de la exposición. Se demostró que la sobrecarga fue causada, en un efecto sustancial, por el aumento de la actividad del receptor TRPV1 ( Çiğ y Nazıroğlu, 2015 , Ghazizadeh y Nazıroğlu, 2014 ). Se sabe que el receptor TRPV1 está activado por el estrés oxidativo. En mi opinión, discutida en detalle a continuación, hay un mecanismo central que actúa para producir un exceso de calcio intracelular inmediatamente después de la exposición a CEM y que la activación del estrés oxidativo / TRPV1 es secundaria.

Tenemos, entonces, los principales impactos de las exposiciones EMF no térmicas en los dos sistemas reguladores intercelulares más importantes del cuerpo, el sistema nervioso y los sistemas endocrinos. Tenemos importantes impactos en lo que podría ser el sistema regulador intracelular más importante, el sistema regulador del calcio. Y también tenemos EMF no térmicos que atacan el ADN de nuestras células, lo que pone en riesgo nuestra herencia biológica. Como organismos vivos, los CEM atacan cada una de las funciones más importantes que van al corazón de nuestras complejidades humanas.

A pesar de todos estos efectos claros e importantes, no térmicos, y del hecho de que existían pruebas sustanciales de muchos de ellos ya conocidos antes de 1973, nuestras pautas de seguridad actuales de EE. UU. E internacionales todavía se basan en considerar solo los efectos térmicos.

Es probable que la acumulación de mutaciones producida por el daño al ADN celular sea tanto acumulativa como irreversible, ya que las mutaciones posteriores probablemente no revertirán las mutaciones que se produjeron previamente.

Por lo tanto, tenemos razones para pensar que efectos acumulativos como el daño cerebral en el cerebro de los animales, los efectos neuropsiquiátricos en los humanos, la disfunción reproductiva en ratones y los efectos mutacionales. Esos mismos efectos pueden ser completamente o en gran parte irreversibles. Una cosa que debería decirnos es que los estudios de Wi-Fi a corto plazovpueden subestimar en gran medida el daño que puede hacer el Wi-Fi durante períodos de tiempo mucho más largos. Dado que Wi-Fi se ha colocado en la mayoría de las escuelas, hoteles, restaurantes, cafeterías, aviones comercialesy los aeropuertos, así como en muchos hogares y que los puntos de acceso a Wi-Fi se están volviendo cada vez más comunes en ciudades de todo el mundo, deberíamos esperar efectos de Wi-Fi acumulativos masivos en muchas personas. Una segunda inferencia tentativa es que es probable que las falsas garantías de seguridad por parte de la industria conduzcan a efectos mucho más graves en las personas expuestas a Wi-Fi u otros EMF; En lugar de llevarlos a protegerse a sí mismos oa sus hijos al evitar las exposiciones o al exigir que otros dejen de hacerlo, es probable que eviten los cambios de protección o que se les impida realizar tales cambios de protección. Una tercera conclusión es que estos efectos pueden estar entre los más difíciles de atribuir a la exposición a los CEM. Somos mucho más conscientes de los efectos que ocurren rápidamente que los que toman meses o años antes de que sean evidentes.

La mayoría de los argumentos que se han hecho de que los EMF de frecuencia de microondas pueden ser mucho más dañinos para los niños pequeños se han centrado en los cráneos mucho más pequeños y el grosor del cráneo en niños pequeños, lo que aumenta la exposición de sus cerebros a los EMF ( Gandhi y Kang, 2001 , Gandhi et al ., 2012 ). Sin embargo, hay otros argumentos que hacer. Se ha demostrado que los CEM son particularmente activos en la producción de efectos en células madre embrionarias ( Lee et al., 2014 , Belyaev et al., 2009 , Markovà et al., 2010 , Czyz et al., 2004 , Xu et al., 2016 , Bhargav et al., 2015 , Odaci et al., 2008 ,Uchugonova et al., 2008 , Wang et al., 2015 , Teven et al., 2012 ). Debido a que tales células madre ocurren en densidades de células mucho más altas en los niños, con las densidades de células madre más altas en el feto y disminuyendo con la edad ( Belyaev et al., 2009 , Markovà et al., 2010 ), es probable que los impactos en los niños pequeños Ser mucho más alto que en adultos. La disminución de la reparación del ADN y el aumento del daño en el ADN después de la exposición a los CEM sugieren que los niños pequeños pueden ser cada vez más susceptibles al cáncer después de tales exposiciones ( Belyaev et al., 2009 , Markovà et al., 2010 , Czyz et al., 2004). La acción de los CEM en las células madre también puede hacer que los niños pequeños sean particularmente susceptibles a la interrupción del desarrollo cerebral ( Xu et al., 2016 , Bhargav et al., 2015 ), algo que puede ser relevante para la causa del autismo. Todos estos son problemas muy problemáticos y no podemos descartar la posibilidad de que también haya otros problemas problemáticos. Redmayne y Johansson (2015) revisaron la literatura que muestra que hay efectos relacionados con la edad, de modo que los jóvenes son más sensibles a los efectos de los CEM. Se desprende de estos diversos hallazgos que la ubicación de Wi-Fi en las escuelas de todo el país bien puede ser una amenaza de alto nivel para la salud de nuestros niños, así como una amenaza para los maestros y cualquier feto muy sensible que los maestros puedan tener, también.

 

¿Cómo conducen las exposiciones a los CEM a impactos en la salud no térmicos?

El autor encontró la respuesta a esta pregunta en la literatura científica ya publicada ( Pall, 2013 ). Ese estudio mostró que en 24 estudios diferentes [ahora hay un total de 26 Pall (2015b) ], los efectos de los CEM de baja intensidad, incluida la frecuencia de microondas y también la frecuencia extremadamente bajaLos FEM, los campos eléctricos estáticos y los campos magnéticos estáticos podrían ser bloqueados por los bloqueadores de los canales de calcio, medicamentos específicos para bloquear los canales de calcio dependientes de voltaje (VGCC, por sus siglas en inglés). En estos estudios se utilizaron 5 tipos diferentes de bloqueadores de los canales de calcio, cada uno de los cuales se consideró altamente específico, cada uno estructuralmente distinto y cada uno de los enlaces a un sitio diferente en los VGCC. En estudios en los que se estudiaron múltiples efectos, todos los efectos estudiados fueron bloqueados o disminuidos en gran medida por los bloqueadores de los canales de calcio. Estos estudios muestran que los EMF producen diversos efectos no térmicos a través de la activación VGCC Pall, 2013 , Pall, 2014 , Pall, 2015a , Pall, 2015b , Pall, 2016a , Pall, 2016b) En muchas células humanas y animales. En las células vegetales, los CEM activan canales de calcio algo similares y producen efectos algo similares sobre el estrés oxidativo , el daño al ADN celular y la señalización de calcio ( Pall, 2016a ). Además, muchos efectos diferentes que se muestran que se producen en estudios repetidos por exposiciones a CEM, incluidos los efectos analizados anteriormente, pueden producirse por los efectos posteriores de la activación de VGCC, a través del aumento de [Ca2 +] i, como se explica en detalle a continuación.

Antes de dejar este problema, es importante discutir por qué los VGCC son tan sensibles a la activación de estos EMF de baja intensidad. Cada VGCC tiene un sensor de voltaje que consta de 4 hélices alfa en la membrana plasmática, con cada una de estas hélices con 5 cargas positivas, para un total de 20 cargas positivas ( Pall, 2015b ). Estas hélices del sensor de voltaje se llaman hélices S4 porque cada una es la cuarta hélice en un dominio de hélice múltiple distinto. Cada una de estas cargas del sensor de voltaje está dentro de la parte de la bicapa lipídica de la membrana plasmática. Las fuerzas eléctricas en el sensor de voltaje son muy altas por tres razones distintas ( Pall, 2015b , Pall, 2015a , Pall, 2016a). 1. Las 20 cargas en el sensor de voltaje hacen que las fuerzas en el sensor de voltaje sean 20 veces más altas que las fuerzas en una sola carga. 2. Debido a que estas cargas están dentro de la sección de bicapa lipídica de la membrana donde la constante dieléctrica es aproximadamente 1/120 de la constante dieléctrica de las partes acuosas de la célula, la ley de la física llamada ley de Coulomb, predice que las fuerzas sobre esas cargas será aproximadamente 120 veces mayor que las fuerzas sobre las cargas en las partes acuosas de la célula. 3. Porque la membrana plasmática tiene una alta resistencia eléctrica.mientras que las partes acuosas de la célula son altamente conductoras, se estima que el gradiente eléctrico a través de la membrana plasmática se concentra aproximadamente 3000 veces. La combinación de estos efectos significa que comparando las fuerzas en el sensor de voltaje con las fuerzas en grupos cargados individualmente en las partes acuosas de la celda, las fuerzas en el sensor de voltaje son aproximadamente 20 × 120 × 3000 = 7.2 millones de veces más altas ( Pall, 2015b ). La física predice, por lo tanto, fuerzas extraordinariamente fuertes que activan los VGCC a través del sensor de voltaje. De ello se deduce que la biología nos dice que los VGCC son el objetivo principal de los EMF y que la física nos dice por qué son el objetivo principal. Así, la física y la biología apuntan en la misma dirección.

También hay hallazgos adicionales que apuntan al sensor de voltaje como el objetivo directo de los EMF. Además de los VGCC, también hay canales de sodio, potasio y cloruro regulados por voltaje, y cada uno de ellos tiene un sensor de voltaje similar a los que se encuentran en los VGCC. Lu et al. (2015) informaron que los canales de sodio activados por voltaje, además de los VGCC, fueron activados por los CEM. Tabor et al. (2014) encontraron que las células de Mauthner, neuronas especializadas con funciones especiales en la activación de mecanismos de escape rápidos en los peces, se activaban casi instantáneamente mediante impulsos eléctricos, que actuaban a través de la activación del canal de sodio dependiente del voltaje para producir posteriormente grandes aumentos de [Ca2 +] i. Zhang et al. (2016)informaron que además de los VGCC, los canales de potasio y cloruro fueron activados por EMF, aunque estos otros canales iónicos regulados por voltaje tenían roles relativamente modestos en comparación con los VGCC para producir efectos biológicos. Cada uno de estos tres estudios, el de Lu et al. (2015) estudio, el Tabor et al. (2014) y el estudio de Zhang et al. (2016) el estudio usó bloqueadores específicos para estos otros canales iónicos regulados por voltaje para determinar sus roles. El Tabor et al. (2014) el estudio también usó el sondeo genético para determinar el papel de los canales de sodio dependientes de voltaje. Lu et al. (2015)También se utilizaron medidas de pinzamiento de parche de células enteras para medir la rápida afluencia de sodio y calcio en la célula a través de los canales controlados por voltaje después de la exposición a CEM. El influjo de sodio, particularmente en las células eléctricamente activas, actúa en la fisiología normal para despolarizar la membrana plasmática, lo que lleva a la activación de VGCC de manera que los canales de sodio regulados por voltaje pueden actuar principalmente a través de la activación indirecta de los VGCC. En resumen, tenemos pruebas de que, en animales, incluidas las células humanas, siete exposiciones distintas de canales activados por voltaje están activados por exposiciones a CEM: From the Pall (2013)En la revisión, se mostró que cuatro clases de canales iónicos dependientes de voltaje a partir de estudios de bloqueadores de los canales de calcio, se activaron mediante CEM, tipo L, tipo T, tipo N y V / CC de tipo P / Q. En este párrafo tenemos pruebas de que otros tres canales también están activados, canales de sodio dependientes de voltaje, canales de potasio regulados por voltaje y canales de cloruro regulados por voltaje. Además, los estudios de plantas sugieren fuertemente que los llamados canales TPC, que contienen un sensor de voltaje similar, se activan en las plantas, lo que permite que la entrada de calcio en las plantas produzca respuestas similares inducidas por EMF ( Pall, 2016a). Uno puede poner esas observaciones junto con los poderosos hallazgos de la física, que las fuerzas eléctricas en el sensor de voltaje son sorprendentemente fuertes, algo así como 7.2 millones de veces más fuertes que las fuerzas en los grupos cargados individualmente en las fases acuosas de la célula. Ahora tiene un argumento asombrosamente poderoso de que el sensor de voltaje es el objetivo directo predominante de los EMF.

Hay un hallazgo adicional que debe ser discutido aquí. En un estudio publicado por Pilla (2012) , se encontró que los EMF pulsados ​​produjeron un aumento “instantáneo” en la síntesis de óxido nítrico dependiente de calcio / calmodulina en células en cultivo. Lo que Pilla (2012) mostró fue que después de la exposición a EMF, las células en cultivo, deben haber producido un gran aumento en [Ca2 +] i, esto a su vez produjo un gran aumento en la síntesis de óxido nítrico, el óxido nítrico se difundió fuera de las células. y fuera del medio acuoso sobre las células en la fase gaseosa , donde el óxido nítrico fue detectado por un electrodo de óxido nítrico. Toda esta secuencia ocurrió en menos de 5 s. Esto elimina casi cualquier efecto indirecto concebible, excepto posiblemente a través de la despolarización de la membrana plasmática . Por lo tanto, los EMF pulsados ​​actúan directamente sobre los sensores de voltaje de los VGCC y posiblemente los canales de sodio dependientes de voltaje, para producir el aumento de [Ca2 +] i.

¿Por qué es que los VGCC, que actúan a través del flujo de calcio, parecen ser mucho más importantes en la producción de efectos EMF que los otros canales iónicos controlados por voltaje? Probablemente por tres razones: 1. Los iones de Ca 2+ en condiciones de reposo en las células tienen un gradiente de concentración de aproximadamente 10,000 veces lo que los impulsa hacia la célula, y un gradiente electroquímico de más de un millón de veces también los impulsa hacia la célula. Debido a esto, uno puede tener enormes flujos de calcio tras la activación del canal. 2. [Ca2 +] i produce muchos efectos reguladores importantes, de modo que la activación excesiva de esos efectos puede tener consecuencias fisiopatológicas muy grandes. 3. La elevación sostenida de [Ca2 +] i produce un daño celular mayor.

 

Cómo se pueden producir 8 efectos establecidos de Wi-Fi y otros EMF mediante la activación de VGCC

 

Efecto EMF Mecanismos probables
Estrés oxidativo Producido por niveles elevados de peroxinitrito y los productos de degradación de radicales libres de peroxinitrito y su aducto C0 2 . Cuatro estudios de exposición a EMF, citados en Pall (2013) mostraron que el estrés oxidativo después de la exposición se asoció con una mayor elevación de 3-nitrotirosina, un marcador de peroxinitrito, lo que confirma esta interpretación. Otros dos estudios encontraron cada uno una elevación de 3-nitrotirosina, ambas después de exposiciones a 35 GHz ( Sypniewska y otros (2010) ; Kalns y otros, 2000) .
Disminución de la fertilidad masculina / femenina, aumento del aborto espontáneo, disminución de la libido. Tanto la disminución de la fertilidad masculina como la disminución de la fertilidad femenina están asociadas con y presumiblemente causadas por el estrés oxidativo en los órganos reproductivos masculinos y femeninos. El aborto espontáneo a menudo es causado por mutaciones cromosómicas, por lo que las mutaciones de la línea germinal pueden tener un papel causal. La disminución de la libido puede ser causada por la disminución de los niveles de estrógeno, progesterona y testosterona. Parece probable que estas explicaciones se simplifiquen en gran medida. Un mecanismo que puede ser importante en la reducción de la fertilidad es que se sabe que la activación de VGCC y los consiguientes niveles altos de {Ca2 +] i tienen un papel clave en evitar la polispermia. Por lo general, si esto se activa antes de que se produzca la fertilización de un óvulo, puede evitar que el esperma se fertilice y el óvulo.
Efectos neurológicos / neuropsiquiátricos. De todas las células en el cuerpo, las neuronas tienen las densidades más altas de VGCC, debido en parte al papel VGCC y al papel de [Ca2 +] i en la liberación de cada neurotransmisor en el sistema nervioso. La señalización de calcio regula la estructura y función sináptica de 5 maneras diferentes, y es probable que cada una de ellas esté involucrada aquí. Se cree que el estrés oxidativo y la apoptosis tienen roles importantes. Es probable que la disminución del sueño y el aumento de la fatiga impliquen una disminución de la melatonina nocturna y un aumento de la norepinefrina nocturna.
Apoptosis La apoptosis puede producirse por niveles excesivos de Ca2 + en las mitocondrias y por roturas de doble cadena en el ADN celular; Parece probable que ambos estén involucrados después de la exposición a los CEM. También puede estar involucrado un tercer mecanismo para desencadenar la apopotosis, la tensión del retículo endoplásmico (ver fila inferior en esta tabla).
Daño al ADN celular El daño al ADN celular es producido por los productos de descomposición de radicales libres del peroxinitrito que atacan directamente al ADN [ver Pall (2018) para discusión].
Cambios en los niveles de hormonas no esteroides La liberación de hormonas no esteroides se produce por la activación de VGCC y la elevación de [Ca2 +] i. Los efectos inmediatos de las exposiciones a los CEM son aumentar la liberación de hormonas y elevar, por lo tanto, los niveles hormonales. Sin embargo, muchos sistemas hormonales se “agotan” como consecuencia de las exposiciones crónicas a los CEM. El mecanismo del agotamiento aún es incierto, pero puede implicar estrés oxidativo e inflamación.
Hormona esteroide baja Las hormonas esteroides se sintetizan a través de la acción de las enzimas del citocromo P450; La actividad de estas hormonas se inhibe por la unión de altos niveles de óxido nítrico (NO) que conduce a una menor síntesis de hormonas.
Sobrecarga de calcio Producido por la actividad excesiva de los VGCCs; la sobrecarga secundaria de calcio es producida por la activación del estrés oxidativo de TRPV1, TRPM2 y posiblemente algunos otros receptores de TRP, abriendo el canal de calcio de estos receptores.
Inducción de proteínas de choque térmico. Existe una amplia literatura que muestra que el [Ca2 +] excesivo induce aumentos muy grandes en las proteínas de choque térmico. Se cree que esto se produce por cambios complejos en la señalización del calcio que involucran el retículo endoplásmico, las mitocondrias y el citosol, y que también involucran un exceso de [Ca2 +] i que produce un plegamiento incorrecto de proteínas (Garbuz, 2017 ; Park et al., 2014 ; Krebs et al., 2011 ) . Se debe tener en cuenta que parte del calcio es esencial para un plegamiento adecuado de las proteínas en el retículo endoplásmico, de modo que solo el exceso de calcio conduce a un plegado incorrecto y al consiguiente estrés del retículo endoplásmico.

Referencias bibliográficas

 

Adams et al., 2014