La causa de la muerte de 27.000 ancianos en los asilos no ha sido ningún virus sino el abandono, según Médicos Sin Fronteras

La causa de la muerte de 27.000 ancianos en los asilos no ha sido ningún virus sino el abandono, según Médicos Sin Fronteras

Médicos Sin Fronteras imputa al abandono las muertes de 27.000 ancianos en los asilos durante el estado de alarma, según un informe presentado hoy.

La pandemia de coronavirus ha contribuido a enmascarar las verdaderas causas de esos fallecimientos.

Como la cifra oficial de muertes atribuidas al coronavirus es de unas 29.000, el exceso de mortalidad queda reducido en España a cifras insignificantes que, desde luego, no justifican en absoluto la imposición del estado de alarma y la histeria desatadas.

Los ancianos más vulnerables fueron abandonados por las instituciones públicas, las empresas, las familias y el personal que cuidaba de ellos. Un documento interno del Ministerio de Sanidad reconoce más de 27.000 ancianos fallecidos, aunque el mismo gobierno cuestiona que los números sean correctos.

Los hospitales denegaron “de manera sistémica” las peticiones de acceso de los ancianos procedentes de los asilos, que se vieron obligados a mantenerlos alojados, incluso a pacientes con pronóstico muy grave. Se dejó la asistencia sanitaria en manos del personal de las residencias, que no están en ningún caso equipadas.

Es un delito evidente, tipificado en el Código Penal como omisión de deber de socorro.

Los asilos implantaron férreas medidas de aislamiento de los residentes, a veces de forma indiscriminada, los encerraron en sus habitaciones, con las puertas cerradas, en ocasiones con llave. Los ancianos golpeaban las puertas suplicando que los permitieran salir.

También restringieron o denegaron las despedidas, visitas o movilidad dentro de las residencias. Esto tuvo graves consecuencias físicas y sicosociales para los mayores, que además de enfermar o de ver enfermarse a otros residentes, no contaban con apoyo emocional. No hubo cuidados paliativos y del final de la vida, ni atención sicosocial a residentes y personal.

Como prevención, Médicos sin Fronteras aconseja evitar el confinamiento: “Los responsables de estos centros deben velar por que el aislamiento físico no aísle socialmente a los residentes y se priorice en todo momento su salud tanto física como mental” (*).

“Deben permitirse las visitas de familiares y las despedidas en los momentos finales, siempre con las medidas de protección adecuadas”, proponen para futuras pandemias.

La mortalidad sufrida por los mayores en residencias durante los peores meses de la epidemia de COVID-19 en España nunca debería volver a ocurrir. Se estima que las personas mayores fallecidas en estos centros (27.359 entre el 6 de abril y el 20 de junio, según el Ministerio de Sanidad) representan el 69% de las personas fallecidas por COVID-19 en toda España.

Según un informe que publicamos, el elevado número de residentes fallecidos revela una desatención a los mayores debido a graves problemas tanto del modelo de gestión de residencias, como de coordinación entre las diferentes Administraciones competentes y empresas gestoras, principalmente en lo referente a la asistencia sanitaria y cuidados dignos que se deben brindar en coordinación con los centros de atención primaria y los hospitales. El resultado fue el abandono en las residencias de las personas más vulnerables a la COVID-19, los mayores, y la desprotección del personal que los cuidaba. 

El documento Poco, tarde y mal. El inaceptable desamparo de los mayores en las residencias durante la COVID-19 en España señala que estos centros mostraron un déficit estructural de recursos y de supervisión sanitaria, y ningún plan de contingencia. “Esta combinación hizo inviable responder a la epidemia. Al ser, como su propio nombre indica residencias, es decir hogares para los mayores, no disponían de recursos sanitarios y asistenciales, lo que tuvo un impacto directo en la salud de los residentes”, dice Ximena Di Lollo, responsable de nuestra respuesta en residencias.   

Durante las fases más agudas de la epidemia, apoyamos al personal de casi 500 centros, en ámbitos como prevención y control de la infección, diseño de protocolos de sectorización o el uso de equipos de protección individual (EPI). En este nuevo informe, alertamos así de la urgente necesidad de planes de contingencia que aseguren la alerta temprana y la respuesta inmediata en el control de la infección, para proteger a pacientes tan vulnerables ante la COVID-19 como los mayores. 

Estos planes deben ir acompañados de una clara dotación de recursos financieros, humanos y materiales que fortalezcan el sistema de salud, tanto de atención primaria como hospitalaria. “Las personas mayores deben estar en el centro de la respuesta a la COVID-19 para garantizar su derecho a recibir un tratamiento específico, urgente y digno, incluyendo la asistencia en los centros de atención primaria y las derivaciones hospitalarias”, señala Di Lollo.  

Durante nuestra intervención, constatamos que no se priorizaron las derivaciones hospitalarias ni los circuitos preferentes, ni otros recursos disponibles, para que las personas enfermas fueran trasladadas a otros centros u hospitales. Y las residencias, lugares para la convivencia y el cuidado y no para el tratamiento medicalizado, se vieron obligadas a dar unos cuidados para los que, a pesar de su buena voluntad, no estaban preparadas. “Las residencias y sus trabajadores carecen de recursos, infraestructura, formación o responsabilidad para la atención médica y tampoco hubo una respuesta inmediata, adecuada y orientada a salvar vidas, y coordinada con los servicios asistenciales y de salud”, explica nuestra responsable.

Necesidad de mecanismos de control de la infección 

La capacidad en la prevención y control de infecciones (PCI), clave en una epidemia, también fue deficiente, del mismo modo que lo fue el manejo de los casos para evitar su agravamiento, fueran o no casos de COVID-19. En materia de detección, vigilancia y control de la infección, nuestro informe recomienda, entre otras medidas, disponer de profesionales formados en este ámbito, para asesorar, capacitar y supervisar al personal asistencial. Para ello, es esencial identificar y formar una figura de supervisión de PCI, articular protocolos para el caso de rebrote y poner mayor atención presupuestaria y formativa a esta cuestión.

Señalamos también la urgente necesidad de garantizar un aprovisionamiento de reserva de materiales y equipos de protección, además de una formación adaptada, oportuna y con protocolos de uso claros para que el personal sociosanitario pueda protegerse y proteger a los residentes. “La falta de formación en la utilización de los EPI para el personal ha sido una de las grandes fallas de esta respuesta, agravada por el hecho de que los EPI, que llegaron tarde, además de ser insuficientes, no siempre estaban adaptados a las necesidades de las residencias”, lamenta Ximena Di Lollo.

Trato y cuidados dignos

Además de la deficiencia en los mecanismos de control de infecciones y de la falta de material de protección, hubo gran incertidumbre debido a los casos asintomáticos y a la poca credibilidad de los tests diagnósticos; todo ello acabó llevando a menudo a la implantación de férreas medidas de aislamiento de los residentes, a veces de forma indiscriminada, y a la restricción o denegación de despedidas, visitas o movilidad dentro de la residencia. Este hecho tuvo también consecuencias físicas y psicosociales graves para los mayores que además no contaban con apoyo emocional.

Prueba de ello es uno de los numerosos testimonios que recoge el informe, el de la directora de una de las residencias que contaron con el apoyo de MSF:

“En el caso de Eugenia, yo tenía miedo de que se dejase morir y empecé a sacarla cada día un rato, para ver si recuperaba las ganas. Y empezó a comer, empezó a ir a mejor, hasta que un día vinieron los de atención primaria justo cuando la teníamos fuera, y me dijeron que era una inconsciente y estaba poniendo en peligro a todo el mundo. No me quedó otro remedio que devolverla a la habitación; me hicieron sentir muy mal. Ella dejó de comer otra vez y a los pocos días se murió. Yo no digo que no se fuese a morir igualmente, pero tengo claro que no quiso pasar por esto“. 

Nuestro informe revela la necesidad de establecer un equilibrio entre aislamiento, cuarentena y convivencia. “Los responsables de estos centros deben velar por que el aislamiento físico no aísle socialmente a los residentes y se priorice en todo momento su salud tanto física como mental. El confinamiento no debe hacerse a expensas de las facultades físicas y cognitivas de las personas mayores, sino en atención a ellas”, concluye Di Lollo.

Recomendamos así cierta flexibilidad en la ocupación de los centros, especialmente en los periodos más críticos, para que se pueda proceder a una zonificación. En los casos que no sea viable tener habitaciones individuales, debe identificarse un espacio preventivo disponible para los periodos de riesgo. Los mecanismos de apoyo psicosocial son fundamentales, tanto para personal y residentes como para sus familiares; no fue el caso durante la epidemia. 

Durante nuestra intervención, comprobamos una gravísima carencia de protocolos para cuidados paliativos, final de la vida, despedidas y visitas. El documento revela falta de claridad y de ejecución de medidas enfocadas al tratamiento de confort, sedación y cuidados paliativos para las personas en estado terminal que no habían sido referidas a hospitales u otras estructuras durante la epidemia, dejándoles morir con un sufrimiento evitable.  

“Deben permitirse las visitas de familiares y las despedidas en los momentos finales, siempre con las medidas de protección adecuadas. Para ello, es imprescindible que las residencias cuenten con suficientes equipos de protección personal, para que los mayores no vuelvan a pasar momentos tan duros lejos de los suyos”, dice la responsable de nuestra respuesta en residencias.

© Olmo Calvo/MSF  

Descoordinación en la Administración y empresas gestoras de residencias

Nuestro informe señala también a las Administraciones competentes y empresas privadas en todos los niveles y denunciamos su descoordinación y falta de estrategias y prevención ante la epidemia. “Priorizaron la respuesta asistencial en hospitales, lo que dejó atrás a las personas mayores en las residencias, a pesar de ser el colectivo más vulnerable y con mayor mortalidad”, señala Di Lollo.  

El informe reclama que se desarrolle un sistema de indicadores de calidad y éticos orientado hacia el impacto en el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores en residencias, además, de una mejora en la manera de recopilar, sistematizar, publicar y analizar los datos, para que sirvan como mecanismo de alerta y respuesta adecuada, tanto preventiva como proactiva

Fuente: https://mpr21.info/la-causa-de-la-muerte-de-27-000-ancianos-en-los-asilos-no-ha-sido-ningun-virus-sino-el-abandono-segun-medicos-sin-fronteras/?fbclid=I

Conferencias completas por la Verdad y la Libertad, en Barcelona el 25 Sep 2020

Conferencias completas por la Verdad y la Libertad, en Barcelona el 25 Sep 2020

Rueda de prensa “Unidos por la Verdad y la Vida en Libertad”, motivada por “Médicos por la Verdad España” y por otros colectivos profesionales y civiles como: Psicólogos por la Verdad, Educadores por la Verdad, Abogados por la Libertad, Policías por la Libertad y otros.

Siéntete en la libertad de copiar y publicar este material en cualquier canal, dado que es patrimonio de todos para utilizarlo en legítima defensa de nuestra salud y nuestra libertad como seres humanos.

Y aquí va el enlace para descargarse el vídeo censurado por Youtube de Birame Boye en la Conferencia por la Verdad y la Libertad

https://mega.nz/file/xUklECRZ#7BH6Hv1Uc12Stc0PX_A_5voqmjrI9fyCjUvJXyDL0Tk

La mascarilla es ‘una seria amenaza para los niños’, (70 médicos belgas)

La mascarilla es ‘una seria amenaza para los niños’, (70 médicos belgas)

Médicos belgas se han unido para publicar una carta abierta en la que piden “la abolición de las mascarillas en las escuelas, tanto para los profesores como para los alumnos”.

“En los últimos meses, el bienestar general de los niños y jóvenes ha sufrido una gran presión. En nuestras consultas vemos un número creciente de niños y jóvenes que se quejan de las reglas de conducta que se les han impuesto. Diagnosticamos la ansiedad y los problemas de sueño, los trastornos de conducta y el miedo al contagio. También vemos un aumento de la violencia doméstica, el aislamiento y las privaciones. Muchos jóvenes carecen de contacto físico y emocional”.

“La obligación de llevar mascarillas en las escuelas es una seria amenaza para su desarrollo. Ignora las necesidades básicas del niño en crecimiento… El uso obligatorio de mascarillas hace de la escuela un ambiente amenazador y peligroso, donde la conexión emocional se hace difícil”.

Según los médicos belgas, “no hay pruebas a gran escala de que el uso de mascarillas en un entorno no laboral tenga un efecto positivo en la propagación de los virus, y mucho menos en la salud en general. Tampoco existe una base jurídica para hacer cumplir esta obligación”.

Los médicos también explican que los niños sanos expuestos al coronavirus se curan por defecto sin complicaciones y contribuyen posteriormente a la protección de sus congéneres aumentando la inmunidad de rebaño.

mpr21

Fuente: https://religionlavozlibre.blogspot.com/2020/09/la-mascarilla-es-una-seria-amenaza-para.html?m=1

Expertos en salud de Bélgica exigen una investigación de la OMS por una pandemia de coronavirus falsa

Los médicos y profesionales de la salud de Bélgica han escrito una carta abierta a las autoridades exigiendo la investigación de la OMS por crear una infodemia de coronavirus fingiendo la pandemia. La siguiente carta ha tenido un impacto en las autoridades de salud pública no solo en Bélgica sino en todo el mundo. El texto podría referirse a cualquier caso en el que los estados encerraron a sus ciudadanos en lugar de permitir la libertad de las personas y permitir que los profesionales médicos asuman el trabajo principal de mitigar las enfermedades.

Expertos en salud de Bélgica exigen una investigación de la OMS por una pandemia de coronavirus falsa
Expertos en salud de Bélgica exigen una investigación de la OMS por una pandemia de coronavirus falsa

Cuando quien fingió una pandemia

Anteriormente, se reveló que una estrella porno y un escritor de ciencia ficción influyeron en las políticas de la OMS sobre hidroxicloroquina con datos falsos. Una desconocida empresa estadounidense de análisis de la salud ha sido objeto de un riguroso escrutinio por la integridad de sus estudios clave que se publicaron en algunas de las revistas médicas más prestigiosas del mundo. La Organización Mundial de la Salud y varios gobiernos nacionales cambiaron sus políticas y tratamiento de COVID-19 en función de los datos defectuosos proporcionados por la compañía con una estrella porno y un escritor de ciencia ficción en su nómina.

Un informe exclusivo de  GreatGameIndia  reveló cómo en 2009 la  OMS declaró prematuramente la ‘gripe porcina’ como una pandemia  que resultó en un aumento de pedidos de vacunas. Las naciones ricas y prósperas se apresuraron a comprar las vacunas para su gente. Irónicamente, la mayoría de las muertes no se produjeron en Europa sino en África y el sudeste asiático.

En su controvertido libro, el renombrado autor Stuart Blume revela que muchos de los asesores más influyentes, tanto a nivel nacional como de la Organización Mundial de la Salud (OMS), son  consultores pagados de la industria de las vacunas que  plantean una pregunta muy seria: que la OMS podría estar trabajando para el los intereses de la industria de las vacunas y no las personas: la razón por la que hace  10 años la OMS fingió una pandemia .


CARTA ABIERTA

Nosotros, médicos y profesionales de la salud belgas, deseamos expresar nuestra seria preocupación por la evolución de la situación en los últimos meses en torno al brote del virus SARS-CoV-2. Hacemos un llamado a los políticos para que estén informados de manera independiente y crítica en el proceso de toma de decisiones y en la implementación obligatoria de las medidas corona. Solicitamos un debate abierto, donde todos los expertos estén representados sin ningún tipo de censura. Después del pánico inicial que rodeó al covid-19, los hechos objetivos ahora muestran una imagen completamente diferente:  ya no hay justificación médica para ninguna política de emergencia.

Doctor Ilzarbe: “Esto en realidad es una infodemia, epidemia de periodistas. ¡Un circo mediático!”. Por Javier Navascués

Doctor Ilzarbe: “Esto en realidad es una infodemia, epidemia de periodistas. ¡Un circo mediático!”. Por Javier Navascués

El Dr. Luis María Ilzarbe Querol es Director Médico y Fundador de Clínica Ilzarbe. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia en 1978 y Diplomado Militar y especialista en Odontoestomatología en 1982. Es Oficial médico de Ejército y Miembro fundador de la AIIO (Academia Iberoamericana de Implantología Oral) en Montevideo. Uruguay. Ha participado como conferenciante en Congresos a nivel nacional e internacional y ha sido Presidente Comité Organizador del XXVI Congreso Nacional y XIX Congreso Internacional de la Sociedad Española de Implantes en Mayo de 2012 en Valencia. Ha sido vocal durante 12 años de la Sociedad Española de Implantes (SEI)

El doctor Ilzarbe analiza, desde su experiencia y sentido común, aquellas cosas que no cuadran en la pandemia y explica los motivos.

¿Cuándo empezó a sospechar que en el tema de la pandemia algo no cuadraba?

En los últimos tiempos, hemos padecido según la prensa sensacionalista un montón de epidemias apocalípticas que de buen seguro nos iban a llevar al abismo. Cada una de ellas iba a ser el terror de las naciones habidas y por haber. Recuerdo cuando el SIDA que los medios anunciaron una catástrofe sanitaria estratosférica. Luego, todo pasó. Así sucesivamente (no sé si mezclo catástrofes o voy en orden, tanto monta monta tanto) hemos vivido la gripe A, enfermedad de las vacas locas, hepatitis C, SIDA, Ebola, etc.

Esta pandemia no ha sido más que repetición de la jugada informativa pero con mayor despliegue de medios sensacionalistas. La última gran campaña, nauseabunda la viví, fue la del pobre niño de Almería que fue asesinado a manos de la segunda mujer de su padre. El pececito apodaron al niño. El tratamiento del tema lo vi como un regodeo en la tragedia. Bastante antes ya se vivieron en Valencia las condiciones informativas que rodearon al caso Alcácer. Nauseabundo también.

A fuerza de costumbre yo me he situado ante esta “tragedia” en modo escéptico con el pensamiento: otra vez igual. Es como el conocido cuento infantil “Que viene el lobo”. No creí nada y sigo sin creerlo. Es más, en un foro de amigos médicos y militares dije, y me tomaron por loco, que yo no le daba la menor importancia a este asunto basado en las anteriores alarmas sanitarias padecidas que quedaron en agua de borrajas. Por ello, no me ha cuadrado el planteamiento de esta pandemia desde el primer día.

¿Qué es lo primero que no encaja?

Por supuesto, la información de los expertos sanitarios del gobierno encabezados por el Dr. Simón. Cuando escuché de él que el Comité de Expertos estaba formado por unos expertos cuyos nombres no facilitaba para que trabajaran en paz, entendí que lo mismo puede hacer un presidente de Gobierno con respecto a sus ministros. No dar los nombres para que puedan trabajar a tope por la nación. Menuda tontería. Luego, parece ser, lo más grave ha sido que el citado Comité de Expertos no era tal. ¡Que no existía! Una enorme mentira a los ciudadanos que ha quedado en nada. Bestial.

Una vez iniciado el proceso de confinamiento, medida medieval por cierto, me planteé por qué razón conociendo países como Corea del Sur, que habían solucionado el problema exitosamente sin confinamientos y con medidas distintas a las aquí aplicadas, no se les copiaba. Corea solucionó el problema sin machacar la economía con un confinamiento sangriento como estaba ocurriendo en España. ¿Por qué razón no se copió la política sanitaria y social de los que triunfaron sobre la plaga? ¡Si yo no sé de algo me fijo en quién resuelve ese algo con éxito y sigo su hilo! Con los medios que tiene el Estado, se envía una comisión con todos los medios a disposición para estudiar sobre el terreno el remedio y se aplica en España tal cual.

Mi idea de lo sucedido aquí, por hacer un paralelismo, es como si en tráfico hubiera en una carretera una curva mal peraltada que generara accidentes y para solucionarlo la dirección de tráfico peraltara igual la siguiente curva. Conclusión: accidente sobre accidente y tiro porque me toca.

Todo menos copiar a países que sin cargarse la economía están solucionando la epidemia y copiar. Esto es muy fácil. Pues no se les ocurre.

Luego se fueron sucediendo los despropósitos.

Lo más duro a mi entender es la incapacidad de maniobra de una clase política ignorante, sin preparación. Ha habido un manejo personalista de la crisis por un presidente, Sánchez, que dirige el cotarro con mano de hierro, que ha hecho que todos sus subalternos políticos ahonden sin rechistar en la misma ignorancia en la que ha marchado él. (Es sabido que con Sánchez quien se mueve no sale en la foto). Y esta incapacidad de maniobra se ha contagiado a la misma oposición con alguna excepción. La realidad, sea cual sea el color político, es que la política en España en esta pandemia nos ha llevado a una catástrofe sanitaria y económica a la que se está sumando, lo ha dicho ya Luis Rojas Marcos, la catástrofe en el humor de los individuos. Los psiquiatras aprecian un aumento alarmante de psicopatías principalmente del tipo ansiedad y depresión.

Tengo un par de amigos que han estado en cárcel por distintos motivos. Durante el confinamiento de los pasados meses se me ocurrió preguntarles, ya que ellos tenían ambas vivencias, cuál de las dos era a su juicio peor: el confinamiento COVID en el domicilio de cada cual o el régimen carcelario. Ambos me contestaron sin ambages que el confinamiento domiciliario, de largo. En una cárcel puedes moverte, hacer vida social, disfrutar de salidas controladas, etc…. Mucho más llevadero.

Por supuesto, este encarcelamiento masivo ha sido criminal para el humor de los individuos. Y esto es muy nocivo. Pensemos que un edificio está construido con ladrillos. Si los ladrillos son fuertes, el edificio será robusto. Si los ladrillos son débiles, el edificio irá al suelo a la menor contingencia. Esto mismo cabe para la unidad familiar, tan amenazada y carcomida, pero este es otro cantar. Triste cantar, también.

La realidad de los resultados ha hecho que Sánchez haya vuelto de vacaciones pasando la patata caliente a las autonomías. Lávate las manos que pierdes votos… Las autonomías, por lo que estamos viendo, no corrigen la deriva sino que siguen la misma sistemática. El ejemplo lo estamos viendo. Me encuentro en Santoña (Cantabria) donde nos han confinado los que saben de esto del Gobierno cántabro, que saben lo mismo que saben los del gobierno central: muy poco o nada. De este modo, las malas prácticas del gobierno central parece que se van a multiplicar por 17 autonomías y dos ciudades autónomas. La verdad, como dijo no hace mucho de Zapatero el genial Jaime Bayly cuando Zapatero se vanagloriaba de entender mucho del problema venezolano porque había viajado muchas veces a Venezuela: “Un tonto que viaja 38 veces es un tonto viajado”. Pero es un tonto.

Sin embargo es de asombrar como la mayoría de la gente lo ha creído de manera acrítica.

Bueno. A mí no me asombra demasiado. Estoy ya hecho a que cualquiera entienda de medicina más que yo. Estoy estos días santoñeando. Me gusta arrimarme a corrillos para oír opinar a las personas. Repiten y repiten los patrones que escuchan en los medios de modo machacón y te atacan sin misericordia si opinas algo distinto. Es enorme la cuestión. Aquí hay una verdad y hay que repetirla. ¡Tenemos heredado un procedimiento dañino y seguimos la huella!

Yo a los telediarios ya no les llamo telediarios sino Coronavirus y algo más. Es bestial la tormenta de información sobre el monotema. En mi domicilio no veo tv, salgo a la calle y en cualquier cafetería la misma cantinela a todas horas: coronavirus, coronavirus y al final coronavirus.

Como he dicho más arriba, la tormenta informativa lleva a la desinformación, a sumir a las personas en un marasmo de cifras, cifras y cifras, noticias y más noticias… y a la confusión. Y no en este asunto. En la mayoría de asuntos que componen el enrejado social.

Un ejemplo sin mayor intención. Una comparativa del coronavirus con el aborto, la “interrupción voluntaria del embarazo”, eufemismo que tiene cojones (disculpe, pero no lo puedo calificar de otro modo). Soy médico y, obviamente, soy contrario al aborto.

Si en 2018 se practicaron 95000 abortos en España y dividimos por 365 días que tiene el año salimos a un promedio de 260 muertes al día. La plaga del aborto se ha llevado en 10 años 1 millón españoles al saco. (En nada no queda en España ni el Tete…. pero este ya es otro cantar…).

El 4 de septiembre actual murieron en España 32 personas por coronavirus según las cifras oficiales…(Discutibles, pero vale. Se trata a groso modo). El coronavirus se ha llevado de 25 a 50 mil españoles al cementerio en total contra 1 millón de españoles muertos por aborto.

¿Es más importante una plaga que produce de 25 a 50 mil muertos que una plaga que produce 1 millón de muertos?

¿Es mayor la calidad de un muerto por coronavirus que un muerto por aborto o cualquier otra causa, aunque sean estos últimos mucho más numerosos?

¿Hay muertos de primera categoría y muertos de tercera?

¿Hemos de considerar deshonroso, de poca categoría social, morir por algo distinto al coronavirus que es una muerte cool?

¿Estamos gilipollas?

Y en cierta manera la vida ya no ha vuelto a ser igual.

La vida no ha sido igual desde la aparición a saco del cientifismo. Y no es que vaya a ser igual, es que la vida va a peor. Thomas Merton en La Montaña de los Siete Círculos hace una afirmación que pone los pelos de punta, de cierta: “Tememos pensar en el suicidio y, sin embargo, necesitamos pensar racionalmente en él, si podemos, porque precisamente una de las características de nuestro tiempo es el ser una época suicida.”

Vivimos, desde luego, en la más avanzada de todas las culturas urbanas…El auténtico pecado radical del hombre moderno es que, ignorando y despreciando el ser, y especialmente su propio ser, ha hecho de su existencia una enfermedad, y una aflicción. Y, extrañamente, lo ha hecho con toda clase de excusas vitalistas, proclamando en cada ocasión que se encuentra en fronteras de nueva abundancia y dicha permanente….”.

Esto es lo cierto. Nos encontramos en la frontera de la nueva abundancia y la dicha permanente… y el humano moderno no tiene otra que el consumo de psicotrópicos para evadirse de tanta ¿felicidad?

El análisis de esta pandemia es una vuelta más al análisis de que necesitamos un cambio radical. Estamos hablando de un hecho sanitario, me pueden decir. Bueno. Yo entiendo al ser humano como un todo y todo influye en todo. Las enfermedades del hombre moderno no son las enfermedades del hombre de la Edad Media. Hoy en día se habla de la epidemia de las tres CCC, cuestión que en la Edad Media no se daba: Cáncer, Circulación y Corazón. En este siglo hay que añadir, ya, nuevas epidemias. Para mí la principal es la epidemia de las mentes: las psicopatías. Los psicotrópicos no son por casualidad uno de los grupos de medicamentos más vendidos, y en alza. Y unas mentes débiles llevan a la patología por la vía directa. El debilitamiento del soma, de la biología. Lo de mente sana en cuerpo sano, y al revés, no es una invención de nuestro tiempo. Ya lo descubrieron los romanos. Y los romanos copiaban un congo. Y hacían bien. O sea, que es anterior.

¿Confía que podamos volver un día a la normalidad de antes de la pandemia?

Es muy difícil. El mundo lleva unos trazos muy torcidos. Siempre existe la esperanza, por supuesto, pero los medios de información son muy torticeros y la estructura política es criminal. ¿Por qué razón hemos de estudiar, estudiar y estudiar para ejercer una profesión y sin embargo un cateto puede llegar a ministro por la razón de haberse metido en una lista electoral sin exigencia alguna cultural? ¿Le gustaría a usted vivir en un pueblo y que una infección renal se la tratara un individuo ignorante por la razón de que sus conciudadanos lo habían votado para ser el médico del pueblo?

Si la capacidad de influencia informativa de hace un siglo era limitada, la capacidad actual es enorme. Son muchos los expertos que hablan de la desinformación que produce paradójicamente el enorme acumulo de información disponible hoy día, especialmente desde la aparición de internet. Entre ellos, el ministro Castells. Creo que lo leí hace un congo en su libro “La sociedad red: una visión global”.

Todo indica que está siendo un experimento de control social…

Estoy de confinamiento en Santoña. Acabo de ver un periodista con cámara y micrófonos. Le he dicho que si es que tiene patente de corso. Parece que sí. Los periodistas ni se contagian ni contagian. El confinamiento no es para ellos.

Esto en realidad es una infodemia, epidemia de periodistas. ¡Un circo mediático!

En mi juventud recuerdo un periódico que tenía mucho éxito porque vendía morbo: El Caso. Lo de ahora es muy parecido.

La curación vendrá cuando deje de interesar informativamente el Covid. Mientras, seguirá la alarma y seguirá el Covid. Asistimos a una nueva era, donde las enfermedades ya no las curamos los médicos sino los informativos. Tiene cojones.

Le voy a contestar a esta pregunta con unas ideas en forma de hipótesis que he escrito hace nada reflexionando sobre la cuestión de esta pesada e incógnita plaga con el título:

Táctica militar y biología. Primos hermanos.”

Médicamente a mi juicio ya no hay problema con el coronavirus. Sin embargo, esto durará lo que los periodistas quieran. Pero sanitariamente ya está solucionado hace tiempo.

Y es que hoy en día la medicina ha sido desbancada de su papel terapéutico por la prensa de tal modo que la curación ya no la procuran los médicos sino los periódicos. Tiene cojones.

Yo ya no llamo “telediario” a los telediarios. Les llamo “Coronavirus y algo más”. Los periodistas han encontrado un filón con el bicho, como en anteriores casos (SIDA; vacas locas, gripe A, etc) pero multiplicado por mucho entre otras razones por la ineptitud de nuestro gobierno. A río revuelto, ganancia de pescadores.

Los periodistas están explotando hasta la saciedad la noticia y si no hay novedad la fabrican o se la inventan. Es nauseabundo. El mundo de las noticias es un mundo noble en origen que hoy, como en tantas cuestiones de esta sociedad cruel, ha entrado en el veneno del vil metal, el periodismo ha sido dominado por el dinero.

Un periódico debería imprimirse en tanto y cuanto haya noticias. Si no hay noticias, no se imprime y punto pelota. Pero cuando un periódico pasa a ser un negocio ha de salir a la calle todos los días, con o sin noticias…. Y si no hay noticias, pues exprimes las de ayer o buscas petróleo donde no lo hay. Pero lo encuentras, sí o sí… que mañana hay que imprimir. La rueda pútrida del negocio del puto metal.

Si no tiene nadie ni idea, científicamente hablando, del tema del coronavirus lo razonable es acogerse a la lógica, que es una sabiduría muy anterior a la científica. Hablamos de filosofía, nada menos.

Cuando una ciudad que vive en paz y sin sobresaltos es atacada por una fuerza feroz, numerosa y por sorpresa, por lógica se producirá una carnicería. Pero cuando el enemigo se ha ido con su botín, los habitantes sobrevivientes se armarán y fortificarán la ciudad para estar preparados ante futuros ataques. De este modo, cuando el enemigo vuelva a atacar la ciudad se va a encontrar con un colectivo fuerte y seguramente inexpugnable. El enemigo fracasará.

La biología, ciencia de Dios, ciencia de la naturaleza, actúa del mismo modo. Un germen patógeno agresivo te pilla en bragas en la primera andanada. Y hace estragos. Una vez concluida la primera ola, los sobrevivientes desarrollan biológicamente unas barreras o fortificaciones contra un nuevo ataque. Los anticuerpos. Es lo que se llama en la ciencia médica inmunidad. La nueva ola atacante tropieza contra la barrera inmunitaria y es rechazada.

Los que no han muerto en la primera ola son fuertes ahora.

Médicamente ya no hay mayor peligro, pues…. El peligro es el periodismo. El vil metal.

Y es que hoy en día, repito, la medicina ha sido desbancada por la prensa de tal modo que la curación ya no la procuran los médicos sino los periódicos. Tiene cojones.

Hay una última verdad, bastante triste: Internet, el monstruo de la información, ha venido a crear la confusión. El enorme flujo de información desinforma y crea el caos. Así nos va.

Así pues, si podemos hablar de una táctica de control social evidentemente. ¡Los médicos ya no curamos enfermedades! El mundo al revés. Más bien yo hablaría de “descontrol social”. ¡Que Dios nos coja confesados!

Pero, bueno. Hay que tener humor y sobre todo esperanza, que ilusiona. Lo dijo Unamuno creo que en Vida de Don Quijote y Sancho: La posesión destruye lo que la esperanza crea.

Y no hay que perder la ilusión de que el mundo mire hacia un destino de entendimiento, serenidad y amor.

Valdría para analizar esta situación y situaciones pasadas la reflexión nada menos que de Oriana Fallaci en diario ABC en 2005. Ya sabemos que no era sospechosa políticamente:

“No puedes sobrevivir si no conoces el pasado. Sabemos por qué se han hundido todas las demás civilizaciones: por un exceso de bienestar, de riqueza y una falta de moralidad, de espiritualidad…. En el momento en que abandonas tus principios y tus valores… en el momento en que te ríes de esos principios y de esos valores, estás muerto, tu civilización está muerta”

Así pues, en ello estamos….

Fuente:https://elcorreodeespana.com/amp/sociedad/488293040/Doctor-Ilzarbe-Esto-en-realidad-es-una-infodemia-epidemia-de-periodistas-Un-circo-mediatico-Por-Javier-Navascues.html

Andreas Kalcker desde Suiza nos cuenta la actualidad sobre la “PLANDEMIA”

El biofísico y principal promotor del producto “innombrable” Andreas Kalcker nos cuenta la actualidad de sus avances e investigaciones frente a la “plandemia” y otros temas. Grabado el 6 de Septiembre de 2020

Duro informe de Médicos Sin Fronteras sobre las residencias: “Golpeaban las puertas y suplicaban por salir”

Duro informe de Médicos Sin Fronteras sobre las residencias: “Golpeaban las puertas y suplicaban por salir”

La ONG expone las situaciones “inhumanas” que se vivieron en 486 centros durante los primeros meses de pandemia y recoge escalofriantes testimonios de los trabajadores

MSF acompaña a voluntarios de los bomberos en la desinfección de la Residencia Nuestra Señora de las Mercedes de El Royo (Soria).

Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de que el riesgo de que los mayores que viven en residencias se infecten no ha remitido. En un informe publicado este martes recoge su experiencia durante los primeros meses de pandemia en 486 centros, fundamentalmente de seis comunidades autónomas, aunque con intervenciones puntuales hasta en 10. Concluye que los geriátricos, que son centros sociales, no sanitarios, no estaban preparados para la epidemia. Critica que la “descoordinación institucional y la falta de liderazgo” de las Administraciones olvidaron a los mayores: “Falló la efectiva asistencia desde el sistema de salud”. Sostiene que “mantener a los enfermos en espacios cerrados y sin atención médica adecuada multiplicó los contagios, aceleró la mortalidad y produjo situaciones indignas e inhumanas” y critica el “férreo” aislamiento al que se vieron sometidos los residentes. MSF indica además que “el alto índice de mortalidad” en las residencias revela que “buena parte de las dificultades estuvieron ligadas a las deficiencias estructurales, así como a la precariedad laboral y a recortes en el sector”.

El dato oficial no ha sido aún publicado, pero el Ministerio de Sanidad cifraba en un informe interno en unos 19.000 los mayores que murieron por covid durante los primeros meses de la pandemia en centros sociosanitarios. La ONG intervino en estos centros en lo más duro de la crisis. Les dio apoyo en el diseño de protocolos de sectorización (para separar a los contagiados y sus contactos del resto) o el uso de equipos de protección individual, constató que “no se priorizaron las derivaciones hospitalarias” y que los centros “se vieron obligados a dar unos cuidados para los que, a pesar de su buena voluntad, no estaban preparados”. Ximena Di Lollo, responsable de la respuesta en residencias de MSF, apunta que la falta de formación para usar los equipos de protección individual, así como la tardanza y la escasez con que llegaron, fue “una de las grandes fallas” de entonces. La ONG habla de “graves problemas” en el modelo de gestión y coordinación entre las empresas gestoras y las autoridades, lo que derivó en el “abandono” de los mayores y la “desprotección” del personal que los cuidaba y señala que las “bajas laborales no eran sustituidas al ritmo y en ratio adecuados”. El documento recoge además testimonios que reflejan la angustia vivida en los centros más golpeados por la pandemia. Estos son algunos fragmentos:

“No le inyecté la sedación y acabó recuperándose”

Natalia dirige una residencia privada y pequeña. Según recoge el informe, se echa a llorar mientras cuenta su experiencia: “Un día llegó el equipo de cuidados paliativos que enviaban desde sanidad y le pusieron la primera inyección de sedación a una de las residentes que estaba muy grave y no habíamos podido referir al hospital. Antes de irse, dejaron otras dos inyecciones cargadas para que se las pusiera yo en función de unos plazos que me indicaron. Yo miraba las inyecciones y sabía que yo no podría hacer eso, por muy sencillo que dijeran que era. No era por la inyección en sí, sino por lo que significaba. A mí nadie me ha preparado para una situación como esa y mucho menos para que sea yo quien lo haga. Nunca le puse las inyecciones y el caso es que Ana se acabó recuperando y todavía la tenemos aquí con nosotros. Es muy mayor y está muy débil, pero ahí sigue. Hemos tenido otros casos que fueron sedados por el equipo de cuidados paliativos para evitarles el sufrimiento; quizás fueron muchos, ahora ya no lo sabremos. Pero esto de que nos dejaran a nosotros la responsabilidad de hacerlo es algo que nunca hubiera podido superar”.

“Golpeaban las puertas y suplicaban por salir”

Andrés, un jefe de bomberos que dirigió labores de desinfección con MSF, relataba el alivio en los centros cuando les explicaba que las labores de limpieza en paredes, suelos o camas la realizaban ellos: “Pero persistía el miedo a mover a las personas, con todas sus pertenencias, de un lugar a otro, para crear zonas limpias [sin positivos] y sucias [con personas con coronavirus]. Preferían muchas veces que los mayores, mientras no hubiese resultados fiables de las pruebas, quedasen encerrados en sus habitaciones, en lugar de reagruparlos en zonas, por miedo a perder el control y que todo el edificio se viese así contaminado. El resultado era espantoso: una sucesión de puertas cerradas, en ocasiones con llave, y personas golpeando y suplicando por salir. Un horror”.

Un hombre espera en el exterior de su habitación, en la residencia Nuestra Señora de las Mercedes, en El Royo (Soria), mientras los bomberos trabajan en su desinfección.
Un hombre espera en el exterior de su habitación, en la residencia Nuestra Señora de las Mercedes, en El Royo (Soria), mientras los bomberos trabajan en su desinfección.OLMO CALVO / MSF

Una residente aislada en la habitación “dejó de comer y se murió”

Carmen, directora de una pequeña residencia familiar, explica sobre el confinamiento en los cuartos: “Enseguida vimos que había residentes que no iban a poder soportarlo. Eugenia, por ejemplo, dejó de comer y de moverse; se pasaba las horas mirando por la ventana. Había otros residentes que se quejaban y trataban de salir de los cuartos, y la verdad es que ha sido muy doloroso tener que mantenerlos encerrados. En el caso de Eugenia, yo tenía miedo de que se dejase morir y empecé a sacarla cada día un rato, para ver si recuperaba las ganas. Y empezó a comer, empezó a ir a mejor, hasta que un día vinieron los de atención primaria justo cuando la teníamos fuera, y me dijeron que era una inconsciente y estaba poniendo en peligro a todo el mundo. No me quedó otro remedio que devolverla a la habitación; me hicieron sentir muy mal. Ella dejó de comer otra vez y a los pocos días se murió. Yo no digo que no se fuese a morir igualmente, pero tengo claro que no quiso pasar por esto. Cuando volvió el equipo de primaria y les dije que se había muerto por encerrarla de nuevo, me dijeron: ‘No nos digas eso’. Se quedaron bastante tocados. Nos ha pasado a todos lo mismo. Nos entró tanto miedo con el virus que no hemos pensado en otra cosa que en aislar al máximo, sin pensar en lo que esto significaba para ellos”.

“La ambulancia no venía y fallecían”

Luisa, trabajadora social de una residencia a la que MSF visitó en cuatro ocasiones: “Llamabas al hospital de referencia y te decían: ‘Lo siento, hoy solo podemos admitir a una persona de residencias, elijan ustedes’. Aun así, la ambulancia no venía a recogerla y fallecían en las pocas horas o días”.

“Llevo dos días empalmando turno, ya no puedo más”

Magdalena es enfermera y es la responsable de una pequeña residencia rural: “Llevo dos días empalmando turno, porque no hay nadie más que pueda atender a los residentes que no me dejan enviar al hospital, y ya no puedo más. Ayer se murió uno y esta noche se morirá otro si no me quedo, pero tengo que descansar para poder seguir gestionando todo esto: la mitad de la plantilla está de baja, los familiares llaman sin descanso y hay un montón de protocolos por implementar. Aquí es muy difícil contratar personal sanitario, nadie quiere venir a trabajar a un sitio tan apartado. Conseguí que me echara una mano otra amiga enfermera, pero el hospital ha reclamado a todos los que estaban en las bolsas de trabajo y me he vuelto a quedar sola. El alcalde está buscando, pero ya te digo que solo encontrará gente y voluntarios para temas de limpieza, nada para los cuidados sanitarios. Yo he llamado a toda la provincia. En el hospital han montado un equipo covid para las residencias, pero son tres personas y por aquí no han pasado. Tampoco creo que vayan a hacer gran cosa; imagino que, como en esta residencia, se van a encontrar muchos casos y no van a prescribir derivaciones, pero al menos me podrían guiar con los tratamientos y procedimientos. Me quedaré esta noche, cómo no, y las que hagan falta. Al fin y al cabo, soy enfermera, esto es vocacional, y más aún cuando trabajas con gente mayor. Pero aquí sola no puedo hacer mucho. Aunque me quede, se seguirán muriendo”.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2020-08-18/duro-informe-de-medicos-sin-fronteras-en-las-residencias-golpeaban-las-puertas-y-suplicaban-por-salir.html